<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-5694828260902854842</id><updated>2011-07-31T06:30:39.836-05:00</updated><category term='t&apos;anta'/><category term='Rafo León'/><category term='el rincón que no conoces'/><category term='don cucho'/><category term='gastón acurio'/><category term='toshiro konishi'/><category term='teresa izquierdo'/><category term='javier wong'/><category term='cala'/><category term='alfredo aramburú'/><category term='astrid gutsche'/><category term='nikkei'/><category term='cocina italiana'/><category term='costanera'/><category term='symposium'/><category term='chita'/><category term='cebiche'/><category term='sato'/><category term='chez wong'/><category term='restaurantes italianos'/><title type='text'>la refrigeradora</title><subtitle type='html'>la refrigeradora</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://larefrigeradora.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5694828260902854842/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larefrigeradora.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>césar bedón</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03353432533972003538</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='30' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_hPS-8pdh5RU/TU1g_BcFfBI/AAAAAAAAAGM/MdPa6C4yiAw/s220/yo1832952_n.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>20</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5694828260902854842.post-7323076661299404669</id><published>2010-05-13T22:16:00.009-05:00</published><updated>2010-05-13T23:00:29.839-05:00</updated><title type='text'>Pepe Corzo. Todos mis colores</title><content type='html'>&lt;img src="http://img.photobucket.com/albums/v206/cesarbed/IMG_0187.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: rgb(102, 102, 102); font-style: italic;font-size:85%;" &gt;por césar bedón. fotos originales de kiko castro mendívil.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Liberado de la etiqueta de “diseñador de modas”, Pepe Corzo es ahora el engreído de los escenarios españoles. Su trabajo para el Teatro de la Zarzuela de Madrid, como director de arte, ha sido celebrado por todos los medios importantes de ese país. Inesperadamente sencillo, este artista peruano que además trabaja en teatro y publicidad almuerza con nosotros. Y también conversa, y también ríe.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;font-size:130%;" &gt;Esta entrevista empieza&lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: bold;font-size:130%;" &gt; en el interior de un túnel&lt;/span&gt;. Pero nadie está escapando a ningún sitio. Sucede que hay un sorprendente pasadizo subterráneo que une el restaurante donde nos encontramos con el museo Pedro de Osma. Al salir, contemplamos un momento la galería de arte y de pronto nuestro entrevistado suelta una exclamación: “¡aquí filmamos ese comercial con Susy Díaz!”. Entonces volvemos al restaurante y comenzamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Cuéntame lo del comercial.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Era un comercial de El Comercio para una enciclopedia. La idea era que un personaje como Susy Díaz también podía acceder a la cultura, y convertirse en una erudita... O sea que teníamos que transformarla. Y el día acordado ella se aparece a las nueve de la mañana y yo le digo: “¿no te dijeron que vinieras sin maquillaje?”, y ella me dice “estoy sin maquillaje”. Tenía toda la cara tatuada, imagínate. Los labios, los ojos, las cejas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Ella tenía que salir muy correctita en ese comercial.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Sí. Y la verdad, quedó guapísima. Le hicimos tratamiento en el pelo, le corregimos todo. Terminó pareciéndose a un personaje de la televisión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;¿A quién?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Ja. A Gisela. Tú la dejabas bien bonita y se parecía. Estábamos fascinados con ella. Le decíamos “mira, mira cómo puedes quedar”. Ya después ella ha ido poniéndose más labio, más pómulo: y nos dimos cuenta de que eso es lo que ella vende. Su público la quiere exagerada... ¿Qué es esto? Ah, me gusta el color verde. Mejor salgo con el cóctel verde en la foto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;font-size:130%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Cóctels. “Octubre”, creación de la casa, y “Machu-Picchu”.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Tú te fijas mucho en cómo visten los demás, imagino.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;No. Normalmente tengo otras cosas en la cabeza, y todo es medio transparente. Pero cuando viajo sí me gusta ver cómo visten los chicos y las chicas. Por ejemplo en la Gran Vía de Madrid, porque hay un tránsito enorme de gente que va y viene: negros, cholos, chinos, rusos, españoles. Es bien simpático. Casi una pasarela. Y cuando estuve en Japón, olvídate.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Debe ser otro planeta, Japón.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Estuve 15 días en Tokio y es un parque de diversiones para adultos. Y como el área es muy pequeña se han ido edificando las cosas una encima de la otra: entonces, por ejemplo, puedes ver un restaurante-con-karaoke-con-salón-de-masajes-con-tienda-de-ropa, y todo es hacia arriba. Con mi amiga nos íbamos a dormir a la una para levantarnos a las cuatro, pensando en qué más íbamos a hacer... Parte de la diversión fue salir a comer. No era tan caro, sabes: diez, doce dólares. Y en todos los restaurantes, en las vitrinas, ves comida de plástico: entonces tú señalas y escoges. Una vez a mi amiga le sirvieron un plato con una especie de pasta y... se movía. Ella se la comió y después sentía que todo continuaba moviéndose adentro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;¿Y qué era?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Preguntamos pero nunca nos entendieron. No sé. La comida es parte de todo este show del viaje. Además los japoneses son muy amables: tú señalas en la guía y la chica de la tienda es capaz de salir y caminar cuatro cuadras contigo para llevarte. Nos mirábamos con mi amiga. O compras algo y te acompañan hasta la puerta, luego caminas dos cuadras y te siguen mirando (&lt;span style="font-style: italic;"&gt;risas&lt;/span&gt;). Maravilloso. Oye, qué rico esto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Crocante de causa. Tartar de atún.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Has dicho que en tu trabajo te sientes como cuando estabas en el nido.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Sí, hace poco me he dado cuenta de que toda esa energía que tenía de chico se orientó hacia lo que hago ahora...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img src="http://img.photobucket.com/albums/v206/cesarbed/IMG_0188.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Si haces memoria, ¿qué es la primera cosa que recuerdas de tu infancia?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Mmm. Acabo de acordarme de una mesita, chiquita. Mi mamá tenía cartulinas medio escondidas y cuando quería que estuviese tranquilo me sacaba una. Entonces tenía mi cartulina, mis tijeras, mis colores... Hacer algo con todo eso era secundario. Lo importante era que me daba como una seguridad. A veces cortaba y me decía “¿qué hago?” y dejaba tirado todo. Era la ansiedad por hacer cosas, aunque al final no les encontraba una función. Ahora he encontrado esa función, porque hago escenografías, vestuarios, comerciales. Debe ser en parte porque toda la vida he tenido juegos para armar: mi papá siempre viajaba y me iba trayendo juegos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Seguro desarmabas también.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Sí. Yo tenia el muñeco del Hombre Nuclear. Le saqué la pierna y le puse otra...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;¿Había muñeco del Hombre Nuclear?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Claaaro. Fue el “hit” (&lt;span style="font-style: italic;"&gt;risas&lt;/span&gt;). El ojo era un hueco y tú podías mirar por detrás de la cabeza. Y la piel del brazo –eso me encantaba– podía levantarse y todos los microchips estaban debajo. Yo soy de ese rollo. Asu madre, qué es esto...&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Rocoto relleno en guiso de cola de buey y papitas salteadas. Cebiche caliente de corvina y camarones.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Tú estudiaste letras.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Yo me preparé para ingeniería industrial en la de Lima. Pero al mes de estar en la academia decidí presentarme a psicología en La Católica. Había tantos cursos que hacía bica, trica. Llegado un momento me dije “si sigo dibujando ropa en los cuadernos, eso debe ser lo que me hará feliz”. Me tuve que armar de valor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;¿Y cómo tomaron tus papás el asunto?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Mi papá es ingeniero, fíjate. Yo primero iba a ingeniería, luego a psicología, luego a diseño de modas. Pero increíblemente él lo tomó muy bien. Convencer a mi mamá me tomó un poquito más de tiempo. Pero ahora es mi fan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;¿Cuál es la lógica de estar estudiando diseño de modas en Lima y de pronto presentar una colección en Alemania?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Todo ha sido azar. Una amiga me dijo “oye, están pidiendo diseñadores en la Cámara peruano-alemana, para un desfile de aquí a dos años” Y me presento, y de pronto estoy de finalista. Y eso jala otra cosa, y otra cosa. De la nada te vuelves un diseñador supuestamente prestigioso. Pero no hay pasos a seguir: si puedes hacer lo que te gusta más o menos bien, y si estás en el momento adecuado, si persistes... entonces puede suceder. Igual ha pasado con esta entrada mía en el mercado español: un poco azar, un poco trabajo. Fíjate, he estado mes y medio haciendo bocetos en Madrid, para la zarzuela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Tu trabajo allá ha sido muy bien recibido.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Yo no chequeo las críticas, pero mi papá me las envía cada semana. Una que me encantó: “el vestuario de Pepe Corzo es tan atrevido como acertado”. La zarzuela allá no ha tenido muchos quiebres, así que los productores querían hacer algo muy especial. Y yo me dije “no tengo nada que perder”, o sea que me mandé con todo y quedó. Además, con 250.000 euros para hacerlo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Casi me atoro.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;¡Imagínate! (&lt;span style="font-style: italic;"&gt;risas&lt;/span&gt;). Aparte había miles de asistentes. Yo solo tenía que dejar bien en claro mis especificaciones y supervisar la confección.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Mero al balsámico en langostinos y portobello. Cabrito estofado en chicha de jora.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Tu trabajo en publicidad, como director de arte, debe haber influenciado tu trabajo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Sí. Adquieres disciplina y orden. Y ya sabes: chau horarios. Puedes estar viendo tres comerciales en simultáneo, por ejemplo: eso es bonito, me gusta. Este sábado voy a filmar en la selva...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Qué bacán.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Yo soy mitad charapa, porque mi mamá es de Iquitos. Estuve allá para año nuevo con la misma amiga que me acompañó a Tokio, y qué bonita me ha parecido la ciudad. Está como paralizada en el tiempo. Fuimos a una fiesta locaza en medio del Amazonas... ¡y comí hormigas! “Come, come” me decían y como yo estaba medio borrachito cogí nomás. “Mmm, ¿qué es esto?”. (&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Imita el acento&lt;/span&gt;) “es siki-sapa, una hormiga que vuela”. Miré bien y eran dos bolitas fritas unidas por un hilito. Se me quedó cuatro horas dando vueltas adentro, tenía pedacitos de hormiga por todos lados (&lt;span style="font-style: italic;"&gt;risas&lt;/span&gt;)... Pero la comida charapa me encanta: el sábado fui con unos amigos a un restaurante que se llama Río Amazonas, y hemos tragado. Teníamos en la mesa tacacho, cecina, frejolitos, ensalada de chonta, plátano maduro, jugo de camu camu. Y la cuenta: 55 soles entre tres. Imagínate. Mis amigos querían probar... ¿cómo se llama? Suri.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;¿Y había suri?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Felizmente no. Pero estaba en la carta. Yo, desde que vi ese programa de Laura Bozzo de “Todo por US$ 10” no quiero saber nada con ellos (&lt;span style="font-style: italic;"&gt;risas&lt;/span&gt;).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;¿Dónde comes día a día? Dudo que sea en tu casa.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Normalmente como donde me agarra el día. Antes era gordito, y como he decidido ordenarme voy al gimnasio desde hace un par de años, entonces almuerzo ligero. Carne y ensalada. Luego en la noche hago lo-que-sea y tengo la conciencia limpia por no haber mezclado proteínas con carbohidratos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Ah, tenías tu conciencia nutricional.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Sí... Hace años leí “La antidieta” y tengo clarísimo que si mezclas carnes con harinas asimilas más. Claro que los domingos me mando la tragadera en casa de mi papá... Y cuando voy a restaurantes busco inmediatamente pastas a los cuatro quesos: ñoquis, tagliateles, papardelles, cualquier cosa con abundante crema de queso. Siempre pido doble queso parmesano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Fan del queso, entonces.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Uf. El queso manchego es demasiado. Me gusta en todas sus variaciones: curado, semicurado, en aceite... Un queso entero me dura cinco días, porque cada cinco minutos estoy rebanándolo. Engorda un montón pero es uno de mis vicios. Oye, qué bueno está esto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Sí, está bueno. Se me ocurre que desayunas bien.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Yo no desayuno. Tomo dos cucharadas de Nescafé con agua y ya estoy “espídico”. Siempre estoy entrando y saliendo del taller. A veces en el jardín hay gente armando una escenografía y en la oficina se está preparando un comercial de televisión, y yo subo y bajo. Hay cuatro personas aparte de mí en el taller, y las adoro porque igual pueden hacerte un traje de novia o un traje espacial para un comercial de televisión. A veces estamos contra el tiempo y yo les digo “así nomás, no se va a ver la parte de atrás del vestido, déjenle un hueco si quieren” (&lt;span style="font-style: italic;"&gt;risas&lt;/span&gt;)... Pero igual ellas están haciéndole un bies especial. Así que, como comprenderás, a las once de la mañana me da hambre. Entonces compro unas empanadas de pollo con champiñones y ají que venden en una panadería cerca de mi taller. Compro para todo el mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Compras para todos y comes tú también: así no te sientes culpable.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;(&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Risas&lt;/span&gt;). No lo había pensado así, creí que era más filántropo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0); font-weight: bold;"&gt;Mousse de chirimoya con helado de manjarblanco y reducción de chicha morada. Crocante de ganash y pistacho.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Te gustan los colores vibrantes, ¿no?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Sí. Siempre tuve un poco de miedo a los colores pero con el tiempo he aprendido a manejarlos. Ya tengo mis combinaciones ganadoras: turquesa-amarillo-rojo, por ejemplo. Siento que esos colores te sacan del día a día. Los que me llaman ya están advertidos (&lt;span style="font-style: italic;"&gt;risas&lt;/span&gt;).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Parece que algunas arañas o pájaros pueden ver colores invisibles para el ser humano. Leí hace poco sobre eso, y encuentro tan difícil imaginar alguno de esos colores...&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Me da risa porque al preparar lo de la zarzuela mi asistenta y yo nos peleábamos. “Pero qué más colores vamos a poner, ¡ya no hay mas colores!” me decía. Para que te hagas una idea, hicimos 250 trajes y cada uno tenía 15 colores distintos. Y yo maldecía: “¡cómo puede ser que no haya más colores! ¡Cómo puede ser que no haya más rojos!” (&lt;span style="font-style: italic;"&gt;risas&lt;/span&gt;). Siempre me pasa eso cuando estoy armando algo. Leí un libro bien interesante sobre el color donde se dice algo cierto: existen colores que recién hemos visto en los últimos años, porque antes no había las tintas para producirlos o resultaban muy caros. También decía, por ejemplo: ¿cuál es el color de la tristeza? Bueno, digamos que para el 40% de la gente es el negro, para el 30% el gris, para el 5% el púrpura y así. Combinas en esas proporciones para obtener el color. Imagínate los colores de la tristeza, de la alegría, la vanidad, la homosexualidad, el conflicto. Interesante, ¿no? La felicidad, por ejemplo, es naranja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Naranja, definitivamente.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Con un poquito de verde y de blanco, según las estadísticas. Es bien subjetivo, pero igual hay algo allí...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;¿De qué color están pintadas las paredes de tu cuarto?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Blanco. Me gustan los espacios blancos, porque los colores destacan. Claro, como dicen, “en casa de herrero cuchillo de palo”, porque mi taller es un desastre. Parece la casa de Hansel y Gretel, llena de juguetes, desechos, materiales plásticos. Es un locón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Uno tiene la imagen de una persona con sensibilidad artística como un tanto retraída.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Yo soy tímido. En los programas de televisión me pongo muy nervioso. Me pongo rojo y no sé lo que estoy hablando. Cuando yo soy el centro de atención y mucha gente está a la expectativa... Olvídate.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Si tuvieras que elegir una imagen que representara tu trabajo, ¿cuál sería?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;No sé... todo el día entro y salgo del taller. Ahorita tengo una reunión en una agencia de publicidad. Tenía que ir a Gamarra en la mañana, pero envié a mi asistenta para poder venir aquí. Tengo un comercial en la selva este sábado. Ayer domingo estuve cuatro horas en una reunión en la productora. No sé, creo que sería una imagen de mí mismo dentro de un taxi (&lt;span style="font-style: italic;"&gt;risas&lt;/span&gt;).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Agradecimiento especial: Sr. Luis Cisneros.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Esta nota se realizó en el restaurante El Refugio del Museo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Montero Rosas 121, Barranco.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Teléfono: 251-4337&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[esta entrevista fue publicada en la revista Elgourmet.com Perú, edición de agosto de 2007]&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5694828260902854842-7323076661299404669?l=larefrigeradora.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larefrigeradora.blogspot.com/feeds/7323076661299404669/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5694828260902854842&amp;postID=7323076661299404669&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5694828260902854842/posts/default/7323076661299404669'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5694828260902854842/posts/default/7323076661299404669'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larefrigeradora.blogspot.com/2010/05/pepe-corzo-todos-mis-colores.html' title='Pepe Corzo. Todos mis colores'/><author><name>césar bedón</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03353432533972003538</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='30' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_hPS-8pdh5RU/TU1g_BcFfBI/AAAAAAAAAGM/MdPa6C4yiAw/s220/yo1832952_n.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5694828260902854842.post-8959777968943800794</id><published>2010-04-30T14:10:00.007-05:00</published><updated>2010-05-13T21:24:29.503-05:00</updated><title type='text'>La tuja</title><content type='html'>&lt;img src="http://img.photobucket.com/albums/v206/cesarbed/tuja8T.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;foto original: web de  caretas. tomada sin mucho permiso, pero con buena onda siempre. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Según se narra en el documental “La última hora” (“The 11th hour”, 2007) un estadounidense promedio puede, gracias a las incontables horas que ha vivido frente a la TV, identificar correctamente 1.000 logotipos comerciales para cuando alcanza la edad de entrar al &lt;span style="font-style: italic;"&gt;college&lt;/span&gt;. Ese mismo muchacho, se afirma, no logra reconocer diez plantas o árboles de la cuadra en la cual vive. Así están las cosas. Graves. Dicho lo cual este escriba le pasa a usted la siguiente pregunta, peruanísimo lector: ¿sabe qué es una tuja?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunos vegetarianos afirman que estamos tan desconectados de la naturaleza que creemos que las vacas nacen en los supermercados, en paquetes de medio kilo y empacadas al vacío. Hay carnívoros pertinaces que afirman que comprender &lt;span style="font-style: italic;"&gt;de dónde&lt;/span&gt; viene nuestro alimento –o si usted prefiere, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;quiénes &lt;/span&gt;son nuestro alimento– debería servirnos, más bien, para alimentarnos de ellos sintiendo un respeto mayor. Impaciente lector: desde donde nos encontramos ahora estas ideas adquieren súbita relevancia. Asome la cabeza y véalas: nadando sin conocer la culpa, respirando bajo el agua de esta piscina. Espléndidas truchas. Que viven. Le pregunto a Alina, relaciones públicas de este restaurante especializado en trucha, si ya ha tenido oportunidad de coger alguna caña de pescar –que aquí se encuentran a disposición inmediata de los comensales– para probar suerte. No, me responde. Me da penita. También me dice que le encanta la trucha con pastel de hampi. El sol de Magdalena asoma sobre nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algo interesante sucede después: converso con Mheylin, la jefa de cocina –una muchacha de Gastrotur en un medio usualmente acaparado por varones, vaya– y aparece el Secreto... Mheylin me ha contado sobre la chambaza que ha sido redondear esta carta (y orgullosamente menciona también a la trucha con hampi: vale decir, salteada y acompañada por pastel de quinua, salsa de rocoto al vino blanco e hilos de wantán, s/. 18). Me ha repetido que este pescado posee una noble carne: fresquísimo, como es obviamente el caso, manda besos volados en el cebiche (s/. 28), la lasaña (s/. 32) o la causa (aquí con relleno de trucha ahumada y trucha fresca, mezcladas con crujiente cebolla blanca, s/. 20). Hay incluso un plato prometedor llamado trucha almendrada con risotto de queso andino (s/. 30) que sale muchísimo. Lector: la trucha es tan noble que puede usarse en todo tipo de preparaciones... &lt;span style="font-style: italic;"&gt;En serio, en todas&lt;/span&gt;. Y el mencionado Secreto aparece un poco a media luz, pues hay aquí un postre llamado La tuja y nadie quiere decir en qué consiste. &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Pruébelo&lt;/span&gt;, dice lacónicamente la carta. Pruébelo, repiten los mozos. Mheylin sonríe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las truchas aguardan en la piscina. La piscina, tan cerca de la cocina. Alina nos apura porque están esperándolas en Canal 7 para grabar el bloque de cocina de Hola Perú (Nicolasa, como Gastón Acurio, es pieza clave en la fama de los nuevos chefs peruanos) pero antes nos deja su revelador testimonio:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Cuando probé ese postre por primera vez me pareció buenazo. Porque estás probando algo con un saborcito... Mmm, ¡qué delicia! Luego me preguntaron ‘¿qué crees que tiene?’ y yo ni idea...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alina se ríe. Las truchas no. Mheylin añade, feliz, que sus copas de postre suelen regresar vacías a la cocina. Y que este, específicamente, descuadra a todo el mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siéntese a almorzar con nosotros, intrigadísimo lector. El director de esta pequeña utopía nos acompaña: se llama Víctor y ha vivido 33 años en Chaclacayo. Ha tenido antes un restaurante campestre y, a diferencia de usted, sabe qué es una tuja. Trabaja con el pisco del fundo familiar en Azpitia y es un gran apasionado de la trucha... En Huancayo, en el restaurante que está junto al criadero de Ingenio, Víctor Rodríguez es famoso: antes se aparecía cada quince días, solo para hincar el diente. Ahora trae sus truchas desde Canta: unas 200 nadadoras que semanalmente vienen a zambullirse en las gélidas aguas de esta piscina. Le pregunto si sus truchas no se aburren, y me dice que hasta ahora ninguna se ha quejado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Animal fascinante, la trucha. Víctor las recoge antes de que alcancen los 350 gramos, por lo del sabor. Me cuenta que uno puede venir y escoger, si lo desea, aquella que más simpática le caiga: para eso hay cañas y redes. Entonces la llevarán a la cocina para prepararla a la parrilla –crujiente y tierna, enterita– o estilo gourmet: la desnudarán de su piel, removerán sus espinas. Y mientras aparece sobre la mesa la famosa trucha con hampi se me ocurre algo: siempre debería comerse así. Sabiendo de dónde viene aquello que nos alimenta. Dándole las gracias, que es también una forma de rezar... Las preparaciones aquí son refinadas sin ser pretenciosas, y hay un chispazo que de pronto nos regresa a aquel momento feliz de nuestra infancia. A la alegría de alimentarnos sin tener que usar el cuchillo, por ejemplo. Delicioso. Incluso el intrigante postre llamado La tuja dibuja una sonrisa en la línea recta que es habitualmente nuestra boca... Venga, lector. Hoy hay más sol que nunca en Magdalena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;&lt;br /&gt;Jr. Tacna 650, Magdalena del Mar&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Teléfono: 262-6239&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Horario: Dom a miér de 12 m a 5 pm. Jue a sáb también de 7 a 11 pm.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;[publicación original de esta nota: enero de 2008]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5694828260902854842-8959777968943800794?l=larefrigeradora.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larefrigeradora.blogspot.com/feeds/8959777968943800794/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5694828260902854842&amp;postID=8959777968943800794&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5694828260902854842/posts/default/8959777968943800794'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5694828260902854842/posts/default/8959777968943800794'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larefrigeradora.blogspot.com/2010/04/la-tuja.html' title='La tuja'/><author><name>césar bedón</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03353432533972003538</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='30' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_hPS-8pdh5RU/TU1g_BcFfBI/AAAAAAAAAGM/MdPa6C4yiAw/s220/yo1832952_n.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5694828260902854842.post-6218431700122209060</id><published>2010-04-30T13:37:00.010-05:00</published><updated>2010-05-13T22:49:56.833-05:00</updated><title type='text'>Philip Butters, el opinador</title><content type='html'>&lt;img src="http://img.photobucket.com/albums/v206/cesarbed/IMG_0185c.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(255, 102, 0);"&gt;por césar bedón. fotos originales de enrique castro mendívil.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Sonríe, le dice el fotógrafo, y nuestro entrevistado mueve dos milímetros la comisura derecha de su boca. Una, dos fotos.  A ver, ahora sonriendo, pide el fotógrafo. Pero nuestro entrevistado sonreirá cuando le dé la gana. Frase cliché: no se casa con nadie. Aunque casado está. Su primogénita acaba de nacer en marzo y ahora es padre de familia. El comentarista deportivo más comentado por los limeños es un hombre de convicciones, que él proclama con cierta autosuficiencia. Es, además, un sibarita. Aquí hablamos sobre restaurantes, sobre gastronomía y sobre algunas cosas más. Servido, lector.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;¿Habías venido antes aquí?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Sí, pero de noche. Y siempre había un mar de gente. Estar chancado, hacer cola para el trago... No va conmigo. No me gustan las muchedumbres, salvo las del estadio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;¿A qué tipo de lugares sueles salir?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Restaurantes. Voy a todos. Al que nunca he ido: Rafael. Intenté una vez pero no había dónde estacionar. Intenté otra vez... Y ya no más. Yo almuerzo en la calle al menos tres veces por semana: mi tarjeta de crédito está un poquito acomplejada con el tema. Salud.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;font-size:130%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Pisco-Punch. Piqueo fusión: sashimi de lenguado al culantro, tartare de salmón con ajonjolí, mini conos crocantes de conchas, fashion rolls, langostinos en nube de choclo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Salud. Viniendo aquí le comentaba al taxista que iba a entrevistarte, y me dijo “Uy, Philip se va a quedar corto. Tienes que llevarlo al Callao...”&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Al Ah Gusto, seguro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Exactamente.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Yo he estado en todos los lugares.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Es  cierto que puedes quedarte corto en algunos sitios, ¿no?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Otro al que nunca he ido es Fusión. Porque cada vez que he visto a Piqueras haciendo algo... Mira, a mí no me gusta el minimalismo en ninguna de sus expresiones. Eso de la espumita... No, no, no. A mí me gustan las cosas fuertes: los sabores, los colores, las maneras de pensar. Pescados capitales, por decirte, no me gusta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;¿Por qué?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;No tiene sabores especialmente fuertes. Tiene un defecto muy común en los restaurantes peruanos: la comida pierde calidad a medida que avanza la rotación de gente. La Mar es consistente siempre. Lo sé porque yo me tomo dos, tres horas para almorzar. Soy del traguito –cholopolitan o bloody Mary con pisco y pimienta negra, bien picante– y de ahí una cervecita, los piqueos...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Comes generosamente.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Romanamente. Opíparamente. Y tengo mis lugares favoritos: el cebiche del Segundo muelle, por ejemplo, es muy bueno. La parihuela de Delfino mar es &lt;span style="font-style: italic;"&gt;outstanding&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Siempre pescado.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;No. Más bien soy de carne: el &lt;span style="font-style: italic;"&gt;baby beef&lt;/span&gt; de La carreta me parece extraordinario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;O sea que eres un conocedor.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Sí. Aquí, afuera, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;wherever&lt;/span&gt;. En eso gasto mi plata. O sea, comprarme una camisa de $200... Prefiero gastarme $80 almorzando. El &lt;span style="font-style: italic;"&gt;pepper steak&lt;/span&gt; de El hornero es buenísimo. Mejor que el de La carreta. En comida italiana mi favorito, en contra del común de los conocedores, es San Ceferino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Debo disentir.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Lo que pasa es que yo tengo vara. Pier Luigi Ascoli es hincha del Milán como yo. Sus sorrentinos son buenísimos. Además, es el único sitio donde puedes encontrar carne con camarones. Te desafío: vete a cualquier lugar de Lima y búscate un pedazo de carne, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;baby beef&lt;/span&gt; por ejemplo, con camarones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Voy a buscar.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;No, hermanito. No hay. Por eso me gusta San Ceferino: por la mezcla de la pasta con la carne. Ahora, si hablamos de sabor o delicadeza, La trattoria di Mambrino es la mejor. Pese a que cometieron el crimen de sacar el &lt;span style="font-style: italic;"&gt;vitello donato&lt;/span&gt;: ya no está en la carta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;El ambiente es bonito allí.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Cuando tú vas a cualquier trattoria en Italia ves –igualito que en ese restaurante– una mesa donde hacen la pasta. El secreto de la pasta es que sea fresca.  Es bacán La trattoria. Nada más le digo a Ugo que no me grite tanto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Se ha calmado con el tiempo, Ugo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Antes no te dejaba comer, te agarraba la mano. Y en comida japonesa el mejor sigue siendo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Toshiro.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Sí. Por el arroz, por la temperatura. La calidad. Hay uno que se ha puesto de moda, el Edo. No tiene mucha calidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;A mí me gusta.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;No tiene mucha calidad. Es rápido, sí, ¡pero esa clase de comida cuesta! El arroz blanco cuesta, el vinagre cuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Tierno pulpito a la brasa con oliva al primer prensado de hierbas, cocido al carbón.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Tienes tu ranking personal de restaurantes.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Ah, sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Y tienes opiniones sobre todo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Sin ninguna duda. Uno opina sobre lo que conoce. Por ejemplo, puedo decirte que este pulpito está de la puta madre. Hermano, yo puedo ponerte al frente a Gastón, Osterling y Piqueras, y discutir con ellos de comida. Mi mamá ha cocinado 30 años, yo sé cocinar. Si tú me preguntas qué es desglasar yo sé de qué estás hablando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;¿Siempre has cocinado?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Desde niño. En mi familia hay un culto a la comida. Mi mamá es trujillana y la mamá de mi papá era chiclayana... Y no existe mujer en el Perú que cocine mejor que una chiclayana. Porque esa cocina tiene una ventaja: es tan buena en pescados y mariscos como en carne. Dile a una arequipeña que te haga cebiche. O dile a una trujillana que te prepare carne: sabe hacer arroz con pato, arroz con pollo, y ahí frena. En Chiclayo está todo. El otro día fui a Fiesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Excelente, ¿no?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Uf.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Recuerdo mucho el pisco sour de ese sitio.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;El mejor pisco sour de Lima lo prepara Sammy, de La carreta (&lt;span style="font-style: italic;"&gt;nota: no conozco el lugar pero sospecho que, en verdad, Butters debe estar refiriéndose a La calesa&lt;/span&gt;).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Sabes todo, ¿no?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Lo que te he dicho no es una opinión: es dogma de fe. Pregúntale a Schuller, a quien sea. La otra vez fui al Maury, y para servirme el pata sacó una jarra. Jarra de plástico, encima. ¡Crimen! En el Club nacional también hay pisco sour muy bueno. Pero si no has probado el de La carreta no has vivido nada. Ándate este viernes y pregunta por Sammy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;De tu parte.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;El mejor bloody Mary es el del Palermo. El barman es el único ser humano en todo el Perú, además de quien habla, que sabe servirte un bourbon. Tres hielos grandes. Dos dedos y medio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img src="http://img.photobucket.com/albums/v206/cesarbed/IMG_0186.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Me apabullan tus conocimientos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Es que a mí me han enseñado a cocinar. En una época mi papá preparaba buffets con mi tía Rosita de la Guerra. Y yo tenía que trabajar porque faltaban manos, pues. A mí me encanta la comida. Yo nunca he fumado un huiro, nunca me he drogado...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;No te creo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Ni siquiera por probar. ¿Para qué? Yo ya nací con una fuerte dosis de pendejada. Mis vicios son la comida y la lectura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Has dicho alguna vez que tú le ganas a Gastón cocinando.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Tengo un contrato con Gastón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Estás cochineándome.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;“Tú no cocines, gordo, que yo no comento fútbol”. Christian Meier me ha pedido que no actúe. Comprenderás que si yo actuara lo haría bastante mejor que él, sin ningún esfuerzo. Y Christian Meier haciendo taxi sería una cuestión muy penosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;¿Siempre has sido así?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Sí. Y mi hija es igualita a mí. Va a cumplir seis meses. Te mira así (&lt;span style="font-style: italic;"&gt;frunce el ceño&lt;/span&gt;).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Es arisca.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Sonríe, pero no por hacerte la patería. Es hincha de la U, como corresponde a todo Butters bien nacido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;¿Cómo sabes?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Porque me hace así: “uuu” (&lt;span style="font-style: italic;"&gt;risas&lt;/span&gt;).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;¿Tu esposa también?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Mi esposa ha visto fútbol una vez en su vida. Nunca ha visto un programa mío. A lo sumo hará &lt;span style="font-style: italic;"&gt;zapping&lt;/span&gt;, para ver si mi corbata está bien. No le interesa en lo más mínimo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;¿No extrañas llegar a tu casa y que te digan “qué bien estuviste”?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;En absoluto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;¿Cómo se llama tu esposa? Porque siempre te refieres a ella como “la flor de Pampacolca”.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Eso es secreto de Estado. Su familia es pampacolquina desde hace 400 años: arequipeños en todo el sentido de la palabra. &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Reloaded&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;¿Qué tal te llevas con ellos?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Muy bien. De repente porque viven lejos, ¿no?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Cabrito lechal braseado cinco horas en jugos de loche y pisco acholado, tacu tacu de yuca amarilla y cebollines encurtidos de la casa.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;¿Tu esposa cocina?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;No. La idea es que yo siga vivo, que mi matrimonio sea feliz. Tiene un agua hervida glamorosa (&lt;span style="font-style: italic;"&gt;risas&lt;/span&gt;).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;¿Quién cocina en casa?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Anita. Yo la he educado. Porque cada casa tiene su &lt;span style="font-style: italic;"&gt;know-how&lt;/span&gt;. ¿Cuál es tu plato favorito?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Puré de pallares.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Ya. Mi “mama” ponía a remojar los pallares en una olla de barro la noche anterior, debajo de una mesa. Se acabó la discusión. Tú le preguntabas por qué debajo de una mesa y ella sacaba una cuchara del tamaño del fotógrafo y te ajusticiaba a palos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Dogma de fe nomás.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Las cosas como son, maestro. Y salía como los dioses: con manteca, cebolla blanca. Extraordinario. A mí, por ejemplo, me gusta que el ají de gallina pique. El otro día Anita preparó un ají de gallina tan bueno que le dije “casi, casi le has faltado al respeto a tu sensei” (&lt;span style="font-style: italic;"&gt;risas&lt;/span&gt;).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;¿De dónde es ella?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Es limeña. La otra vez hizo un arroz con pollo fabuloso. Licuó el culantro con el ají. Lo incorporó al agua para el arroz, y el arroz se impregnó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Y quedó bien...&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Bien es poco, hermano. Me comí la olla. Y las presas las puso en cerveza, algo así. &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Outstanding&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;¿Qué no te gusta? Aparte de Eddie Fleischman.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Ja. Me da pena él, porque el desprestigio es penoso. Pero en lo culinario no me gustan el mondongo ni el sancochado. El melón es una fruta cobarde que no quiso ser sandía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;No te gusta.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Tampoco el pepino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;¿Y el sancochado por qué no?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;La gracia del sancochado son sus salsas. La carne hervida, ese caldito de coliflor...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Te parece muy mediocre.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Es alucinante, ¡cualquiera lo podría hacer! Cuando me dicen “El mejor sancochado de Lima” yo digo “¿Y?”. Hervir unas cosas... ¿Cuál es tu arte? Yo soy pata de Alex Kouri y del almirante Giampietri. Giampietri te habla de “el mejor sancochado”... “Claro, tú has comido en cuartel pues. ¡Sancochado lo hace cualquiera!”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Un montón de niños dicen que de grandes quieren ser futbolistas. Nadie dice que quiere ser comentarista deportivo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Yo no planifiqué mi vida para ser comentarista deportivo. Además, no es lo único que hago. Yo no soy solo mi trabajo: soy lo que como, lo que converso, lo que leo. Yo quería ser boxeador. Y era bueno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;¿Y qué pasó?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Mi mamá se enteró que estaba boxeando y casi le pega a Mauro Mina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;¿Sigues haciendo box?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;No. Ahora hasta Burga me pega.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;¿Te lo has cruzado?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Él sale muy poco a la calle. Una vez lo vi en la misa: estaba con lentes oscuros. Me dio una pena... Él es el peruano más repudiado del siglo 21. El símbolo del mediocre que no quiere dejar su status.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Dicen que uno de los problemas de nuestro fútbol es que nos han vendido la idea de que antes éramos buenos. ¿Nunca lo hemos sido?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Buenos–buenos, no. Ha habido chispazos. En el 70, 78, 82... Pero nos han goleado en todos los mundiales a los que hemos ido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;¿No es masoquista ser hincha de fútbol en el Perú?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Claro. Ser hincha del Muni, por ejemplo, es masoquismo puro. ¿Tú sabes cuándo fue la última vez que campeonó el Muni? En el 50, tío. El común de los hinchas del Muni nunca ha visto a su equipo campeonar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0); font-weight: bold;"&gt;Ponderación rellena de suspiro limeño, chirimoya alegre, helado de guanábana y aguaymanto acaramelado.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;No te interesa mucho caer bien.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Lo que pasa es que acá la gente no quiere quedar mal con nadie. Si un extranjero dijera lo mismo que yo, lo tomarían como verdad. Si viene el dueño de un restaurante con no sé cuántas estrellas Michelin y dice que el cebiche es rico, no es porque lo diga él: ¡el cebiche ha sido rico siempre! Acá una persona habla claro y dicen “Ah, prepotente, soberbio”. Yo sé quién soy, puedo opinar sobre aquello que conozco. Cuando yo comencé a criticar a la Federación peruana de fútbol me decían que estaba loco. Hoy el 96% de la gente me da la razón. Pero yo no tengo la razón porque el 96% me la dé... Los hechos son como el mar, maestro. Cuando yo dije que Pizarro debía ser suplente de la selección me dijeron que tenía “envidia del peruano exitoso”. ¿Y cómo saben que yo no tengo más plata que Pizarro? Porque lo primero que piensa la gente es que se trata de plata, ¿no? ¿Cómo saben? Ha nacido mi hija y el hermano de mi viejo le ha regalado un Picasso... ¿Cuánto vale un Picasso?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;¿Hablas en serio?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Sí. El Dalí me lo va a regalar a mí cuando cumpla 50, espero. Mi tío Johnny. Pero eso no me hace a mí mejor que los demás. Ese Picasso yo se lo pongo delante a Machito Gómez y cree que es un dibujo de Beto el boticario, ¿me dejo entender? La gente vale por lo que ha hecho. Si no Gastón Acurio sería ahora “el hijo del senador”. Ahora al senador yo me lo cruzo y le digo “el papá de Gastón”. Yo tendría motivos suficientes para sobrarme, con el apellido que tengo. Pobrecito Pizarro. ¿Hay acaso plaza Pizarro? ¿No, verdad? Pero hay plaza Butters. Hay calle Horacio Urteaga, que fue mi bisabuelo. Pero existe esta absoluta huachafería limeña de computarte más por lo que hicieron tus padres o tu abuelo. Tienes que tener respeto, sí, pero nada más... Y salir a decir abiertamente lo que pienso ha hecho que la gente empiece a preguntarme sobre otros temas. Esta entrevista es prueba de ello. Es como cuando Jaime Bayly me pregunta por Fujimori. Yo no conozco mejor presidente que él en la historia republicana. Nómbrame uno. Nómbrame uno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Fujimori está esperando sentencia.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Y probablemente le demuestren que robó, y de repente le dan cana perpetua. Eso no le quita mérito. Todo en la vida tiene dos caras. Los méritos de Fujimori son incontrastables. El Perú de hoy es lo que es gracias a él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Yo no sé si eso sea un halago.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Es que acá hay una doble moral. Yo no estoy diciendo que Fujimori sea inocente. Pero con todos sus defectos, probados y por probar, ha sido el mejor presidente del Perú. ¡La guerra no admite respeto a los derechos humanos! No existe mayor compendio de la abominable falta de respetos humanos que la guerra. Esa es la realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Me abstengo de comentar. Voy a hacerte una pregunta poco elegante, ¿cuánto pesas?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;108, 107 kilos. Después del almuerzo, 109.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;¿Cuánto mides?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;1 metro 88. Igual jode.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;¿Te sientes cómodo con tu peso?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;No, no. Incómodo. Tengo que bajar unos 10, 12 kilos este verano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Siempre has sido agarrado.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Grande. En mi familia todos son grandazos. Y yo soy exagerado para todo: siempre pongo más sal, más pimienta, más ají. Me dicen “te vas a fregar, cuidado con el colesterol...” Bueno, déjenme morir enfermo. Sanos se mueren los huevones. Pero soy una persona feliz: de repente quisiera tener dos hijos más, tener más plata, ser más flaco y saludable. Pero me digo “no seas conchudo, no le pidas tanto a la vida”. Hay gente que tiene bastante menos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Agradecimiento especial: Alfredo Aramburú.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Esta nota se realizó en el restaurante Cala.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Playa Barranquito, Circuito vial Costa Verde, Barranco&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Teléfono: 252-9187&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;[esta entrevista fue publicada en la revista Elgourmet.com Perú, edición de enero de 2008]&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5694828260902854842-6218431700122209060?l=larefrigeradora.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larefrigeradora.blogspot.com/feeds/6218431700122209060/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5694828260902854842&amp;postID=6218431700122209060&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5694828260902854842/posts/default/6218431700122209060'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5694828260902854842/posts/default/6218431700122209060'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larefrigeradora.blogspot.com/2010/04/philip-butters-el-opinador.html' title='Philip Butters, el opinador'/><author><name>césar bedón</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03353432533972003538</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='30' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_hPS-8pdh5RU/TU1g_BcFfBI/AAAAAAAAAGM/MdPa6C4yiAw/s220/yo1832952_n.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5694828260902854842.post-3178775726259412282</id><published>2010-04-27T13:53:00.004-05:00</published><updated>2010-04-27T14:17:43.748-05:00</updated><title type='text'>eliazar</title><content type='html'>&lt;img src="http://img.photobucket.com/albums/v206/cesarbed/IMG_0212.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Situémonos, como quien dice, en contexto. El Centro de Entretenimiento y Convenciones Atlantic City –brillantes luces oscilando en la avenida Benavides, puertas de cristal tamaño Margarito: pase por aquí, lector– fue inaugurado hace medio año. 20.000 metros cuadrados. Costó US$ 24 millones. Dicen que en verdad fue más. Capacidad estimada del Centro de Entretenimiento y Convenciones Atlantic City: 1.500 personas y 300 automóviles. Si los que están dentro de los automóviles no salen: 2.700 personas. En el Centro de Entretenimiento y Convenciones Atlantic City hay casino, obvio. También karaoke. Una canción de Bruce Springsteen se llama Atlantic City. Miraflores, día miércoles, once de la mañana: no hay nadie en el karaoke del Centro de Entretenimiento y Convenciones Atlantic City pero Karen, ligera guía nuestra en este pequeño tour, dice que ese es su lugar favorito en todo el Centro de Entretenimiento y Convenciones Atlantic City. A veces, anota, no quieres hacer los previos en la jato de nadie: entonces vienes con tu grupo al Centro de Entretenimiento y Convenciones Atlantic City y cantas en el karaoke aunque sea hasta el huevo y pucha, la pasas mostro. El Centro de Entretenimiento y Convenciones Atlantic City es un monstruo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bajamos dulcemente la escalera de pasamanos color oro, con el sol dándonos en el rostro. Mano izquierda, mezzanine: Eliazar, restaurante cinco tenedores. No hay que atravesar el casino para llegar, afortunadamente. Asómbrese, lector: este sitio fue diseñado por la firma norteamericana Yates-Silverman. Los ingenieros responsables del diseño de luces vinieron directamente de Las Vegas. Aquí comieron hace poco unos apostadores chinos que perdieron US$ 250.000 –apuestan duro, los chinos... El chef asesor es el laureado Pedro Miguel Schiaffino, quien hace poco preparó el menú de cumpleaños para el también laureado Juanes. El chef residente, Gustavo Valcárcel, viene de trabajar en el Nemo de Miami. Dicen que un cliente habitual aquí es Chibolín.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El color chocolate de las paredes absorbe, hipnotiza. Le pregunto a Pedro Miguel si le gusta timbear y me dice que no: además, siempre que timbea pierde... Lo hemos visto hace un mes, afinando la carta de La Pescadería, en el Callao. Antes le hemos dado el alcance en Malabar, su restaurante. “Ya no quiero más chambas” se despeina el joven valor de la gastronomía nacional, luego de contestar una llamada en su teléfono... Se está haciendo famoso, un poco contra su voluntad. “La idea es colocar mi cocina aquí, recreando lo que hemos venido haciendo en Malabar” me dice. “Este restaurante es uno de los más finos, uno de los mejor puestos en Lima. Todo es de primera”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puede que sí. En la barra, por ejemplo, Miguel Ángel y Gitzel están preparados “para cualquier pedido”: incluso su manera de mirar es profesional, y entre sus curiosidades hay vodka negro y los macerados de rigor; aunque yo no había visto en otro sitio el macerado de cardamomo (insertar exclamación aquí). El sommelier recomendará algún vino –argentino o chileno, francés o español, italiano quizás: la carta es muy amplia– para acompañar alguna de las maravillas de esta carta. Veamos. Hay un plato del que estos chefs están particularmente orgullosos: el rocoto confitado relleno de patita con maní (28 soles, buena idea) y algunas novedades que hablan claramente del ímpetu nacional del menú, como el tiradito Elías –en memoria de Elías Musiris, anterior dueño del casino–: atún &lt;span style="font-style: italic;"&gt;brulee&lt;/span&gt; con salsa de cocona, ají charapita y sacha culantro. 28 soles también. Gustavo sonríe. Me confiesa que los dos platos que más se venden aquí son los langostinos jumbo a la parrilla –con mantequilla de soya y perejil, ensalada tibia de espinacas y portobellos al horno, 48 soles– y el sugerente atún meloso sobre malarrabia piurana, con su reducción de chicha de jora (38 soles). Se comprueba fácilmente lo que dicen estos chefs: los precios son los mismos que uno encuentra en cualquier otro restaurante de nivel similar. “Cholo, si esto fuese mío quitaría el término ‘cinco tenedores’, porque la gente se asusta… Piensa que tiene que venir con saco, vestido de noche, y nada que ver pues. Yo no cobro servicios ni cubiertos. Incluso hay corcho libre” se entusiasma Gustavo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos creaciones de la casa llaman mi atención. Seguro que a usted también. En primer lugar, el concolón de arroz con langosta y lomo saltado (50 soles, un poco como el &lt;span style="font-style: italic;"&gt;riso al salto&lt;/span&gt; italiano) y un postre de esos humildes y maravillosos: el arroz zambito. Solo que aquí se hace con arroz arbóreo, y se sirve con helado de coco. 20 soles. Si busca algo más sofisticado recite “macarena de mango”, lector: láminas de mango y chocolate intercaladas con crema de curry, acompañadas de tartare de mango y kion. 20 soles también.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hay otros comensales a esta hora (aunque desde aquí se ve el casino, y a algunos jugadores insomnes, y la soledad debe ser algo parecido) pero es fácil imaginar la presión que puede existir en la cocina de un restaurante como este, donde todo debe ser &lt;span style="font-style: italic;"&gt;perfecto&lt;/span&gt;. Gustavo me cuenta que desde que entró aquí ve a su hijita, que no cumple aún un año, dos horas al día. Los lunes descansa. Antes de irme le comento que me gusta la manera sencilla como se relacionan los chefs y el personal de servicio: “Cholo, es que somos un equipo” me dice. “Si no trabajamos como tal todo se va al tacho”. Sí pues. Venga entonces, lector. El Eliazar está en el Centro de Entretenimiento y Convenciones Atlantic City.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0); font-weight: bold;"&gt;Av. Benavides 430, Miraflores.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0); font-weight: bold;"&gt;Teléfonos: 7054482&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0); font-weight: bold;"&gt;Horario: Lun. a dom. 12m – 4pm y 7.30pm -12am. Vie. y sab. hasta las 12.30am. El bar atiende de corrido.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(102, 102, 102);"&gt;[publicado originalmente en elgourmet.com, edición perú, de octubre de 2007. foto original de kiko castro mendívil]&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5694828260902854842-3178775726259412282?l=larefrigeradora.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larefrigeradora.blogspot.com/feeds/3178775726259412282/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5694828260902854842&amp;postID=3178775726259412282&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5694828260902854842/posts/default/3178775726259412282'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5694828260902854842/posts/default/3178775726259412282'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larefrigeradora.blogspot.com/2010/04/eliazar.html' title='eliazar'/><author><name>césar bedón</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03353432533972003538</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='30' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_hPS-8pdh5RU/TU1g_BcFfBI/AAAAAAAAAGM/MdPa6C4yiAw/s220/yo1832952_n.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5694828260902854842.post-7290630829169666918</id><published>2010-04-27T13:04:00.018-05:00</published><updated>2010-05-13T22:50:41.022-05:00</updated><title type='text'>Ave, Eva</title><content type='html'>&lt;img src="http://img.photobucket.com/albums/v206/cesarbed/IMG_0217d.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);font-size:78%;" &gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;por césar bedón. fotos originales de kiko castro mendívil.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;“Tú dirás para qué soy buena” dice, y se sienta con nosotros a almorzar. Quizás sea la artista más querida de este país-bello-durmiente en el cual vivimos. Radicada ahora en New Jersey, desde donde impulsa su carrera internacional, la reina del landó se reafirma en su deseo de cantar otros tipos de música. Salsa, por ejemplo. Además, comparte con nosotros una receta. Desde la otra mesa su hermana Rosa nos observa… Con Eva Ayllón hablamos sobre cocina, sobre  los desniveles de la fama, y sobre el sonambulismo chocolatoso. Dice que es la primera vez que da una entrevista como esta.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Pensé que nos citarías en un restaurante más privado, digamos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;(&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Sonríe&lt;/span&gt;). Me gusta la comida aquí. Cuando entro la gente voltea, pero todo tranquilo. Igual en un rato empezarán a acercarse, vas a ver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;¿Puedo preguntarte por esa pequeña cicatriz en tu frente?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Me la hice a los seis años, creo. Me empotré contra una pared jugando carnavales: me chisguetearon y pom. Y allí sangra… Mi abuelita se desmayó. Y el chico que me recogió tenía pantalón blanco y no me quiso llevar a ningún lado: si no, me hubieran hecho puntos y no hubiera quedado así. Yo digo: si pasa cualquier cosa, reconózcanme por la cicatriz (&lt;span style="font-style: italic;"&gt;risas&lt;/span&gt;).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Causitas de langostino. Portobellos a la parrilla. Tiradito de la casa.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;¿Siempre te persignas antes de comer?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Sí. No rezo porque ya Diosito sabe. ¡Guau, tiradito! Antes no había aquí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Mañana tienes un concierto. Supongo que ya estás en un estado de ánimo especial.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Sí, desde que he llegado al Perú. Estoy ansiosa. Ya quiero que se prendan las luces, que haya gente, que haya aplausos. Pero tengo miedo, ¿eh? No sabes cuánto. Yo le doy gracias a Dios porque todo esto significa que mi trabajo no ha sido en vano. Mi esfuerzo, mi sacrificio... Todas las veces en que tuve que ponerme a dieta, levantarme temprano para hacer ejercicios y estar en forma, para estar parada en el escenario: ese es el pago.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Es curioso: si yo fuera cantante diría que lo importante es mi voz, y si estoy gordo o flaco es asunto mío.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Mmm… Mi caso es distinto porque yo soy pretenciosa, presumida. Antes yo decía “bueno pues, tengo panza, se me ha caído esto de aquí, ya pues”. Pero conocí a unos magos del bisturí, y ahora soy una mujer de 51 años que ha logrado quedarse en talla 10. Antes era 16. Me gustaría ser talla 4 pero eso es para las &lt;span style="font-style: italic;"&gt;teenagers&lt;/span&gt;… Mi contextura es gruesa pues: soy una mujer de raza negra, tengo mis protuberancias (&lt;span style="font-style: italic;"&gt;risas&lt;/span&gt;). Tengo que darle gracias a Dios porque no estoy mal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;No, estás rebién. Y me sorprende que hables tan abiertamente de tus cirugías.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Todo el mundo sabe que yo me operé en el 2000. En el 2002 me hice el último retoque. Me he hecho abdominoplastia, lipoescultura, levantamiento de busto. Aunque no volvería a entrar al quirófano. Es solamente cuestión de cuidarse…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;¿Sufres con el tema de la comida?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Muchísimo. Tengo que tomar agua, agua y agua. Es verdad que bajas de peso ¡pero a mí me gusta comer pues, soy peruana! Me encantan los piqueitos, el ajicito, los frejoles, los tallarines, el cebiche. Detesto la polenta, eso sí. De chiquita me demoraaaba en comerla… Tú no sabes tampoco qué carne no me gusta: todo el mundo muere por ella, pero yo la detesto. El pato. Este bendito animal, siendo tan sabroso, es insoportable para mí. Debo tener algún recuerdo escondido de mi infancia sobre eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Es posible. Mi papá no puede ni ver pollo porque en su casa criaban y luego se los comían.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;¡Ah, no! Yo tengo una historia. Nunca voy a olvidar cuando tenía diez, once años. Yo venía de mi colegio y un pollito empezó a seguirme. Ya estaba grandecito pero empezó a seguirme. Lo he llevado a mi casa y he vivido con el pollito. Creció y fue una gallina blanca, hermosa, gorda. Y sus primeros huevos los puso al lado mío, en mi cama. Yo me comía sus huevitos. Un día es mi cumpleaños y me voy al colegio, y cuando regreso mi abuela me dice “mamita linda, ya está tu almuerzo, feliz cumpleaños”. Y yo llamándola a mi gallina como a perrito. Y nada... “Mami, mi gallina” le pregunto a mi abuela. “Ahí esta servida pues hijita…”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Qué terrible. No te la comiste, supongo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;No, obviamente. La odié a mi abuela, porque ella mató a mi gallina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Sin embargo fue tu abuela fue quien inculcó en ti el amor por la música.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Sí. Cuando la música aparece en mi mundo yo tenía tres años de edad: cantaba boleros. Me subían a la mesa o me sentaban en algún lugar alto y entonces “canta Evita”. Y yo cantaba. “Kio kio kio kio, lejos lejos ya me voy…”. Completitos los boleros de Pedrito Otiniano, de Lucho Barrios. Participé en varios concursos cuando estuve en primaria: te hablo de los años sesenta, cuando estaban de moda Palito Ortega, Marisol… Pero para aprenderme un tema de esos tenía que aprenderme primero tres valses. Eso era requisito de mi abuela. Yo vivía en la quinta San José, paralela a Melitón Carbajal, y en mi casa a las cinco de la mañana se escuchaba huayno, a las siete boleros y a las doce los valses, con el almuerzo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;¿Y qué se comía a las doce?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Lo que hubiera. ¿Sabes qué recuerdo mucho? Un plato muy… ¿cómo decirlo? No puedo decir que era de pobres, no. Era un guiso de papas. Con aderezo de cebolla, ajo, orégano, comino. Luego las papas en trocitos se freían un poquito, se hervían en agua y ya está. No lo preparaban mucho, pero lo recuerdo. También recuerdo el pavo encebollado. ¿Sabes cómo es eso? Camote sancochado, con su encebollado encima y su arroz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img src="http://img.photobucket.com/albums/v206/cesarbed/IMG_0215.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;¿Qué cocinas ahora en tu casa, Eva?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Todos los lunes hago lentejas. Así me enseñó mi abuela: “para que nunca nos falte comida en la olla”. Y los viernes preparo unos frejoles deliciosos. Cocino rico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Ahora cualquier insumo peruano se consigue en Estados Unidos, ¿verdad?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Sí, pero es caro. Tienes que pagar… Espérate. ¿Cuánto cuesta la bolsa de papas, Rosa? ¿Cuatro noventa? Ya ves, casi cinco dólares por cuatro papas huayro chiquitas. Ahora que vivo en Estados Unidos estoy de ama de casa: yo nunca antes había cocinado, a pesar de que sabía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;¿Tienes algún plato que sea tu especialidad?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Mira, una vez fui a la cebichería de un amigo y me dieron un platito con choclo crudo, frito con un poquito de sal. Un día se me ocurrió echarle limón –mira, se me hace agua la boca– y su rocotito. Lo probé: cebiche de choclo. Ahora lo como todos los días de mi vida. Mi hijo Francisco ya aprendió a hacerlo. A mis músicos les encanta, cada vez que me ven reclaman...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;¿Sabes qué sería genial? Cuéntame cómo lo preparas. Sería “cebiche de choclo a lo Eva Ayllón”.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Es sencillo, mira. Primero haces el ají. Agarras rocoto, ají escabeche, ají limo –los tres colores: rojo, morado, amarillo–, una cebolla entera y pimienta entera. Sancochas un poquito. Luego le echas agua fría, escurres y esperas a que enfríe para soasar los ajíes en aceite muy caliente. Otra vez que enfríe un poquito y todo va a la licuadora, trrr… Luego echas el choclo crudo en aceite, un poquito más de lo normal. Tiene que estar muy caliente para que el choclito se dore. Este choclo con ese poquito de grasa lo vacías en una fuente. Entonces lo aderezas: sal, pimienta. Dicen que el ajinomoto no se usa en el cebiche pero yo le echo un poquito. Luego tres, cuatro cucharadas grandes del ají. Tiene que quedar picoso y saladito. Le echas dos o tres limones, dependiendo de la cantidad. Calentito, así lo comes. Y desaparece.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Lomo saltado término medio con tacu tacu de frejoles. Risotto criollo de mariscos. Papardelle a la crema con salsa de champiñones.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Dime, ¿sigues practicando imposición de manos?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Sí. Yo antes no decía esto porque no veía la necesidad. Pero hace 16 años pertenezco a un agrupación llamada Mahikari, donde practicamos imposición de manos, y sanamos personas enfermas. No me cambié de religión ni nada por el estilo, porque aún soy creyente. Pero las puertas de la iglesia no están abiertas siempre que una lo necesita; en cambio el &lt;span style="font-style: italic;"&gt;dojo &lt;/span&gt;está abierto de 6am a 11pm todos los días. Puedes ir en cualquier momento a cerrar tus ojos y estar contigo misma. En Estados Unidos he ido poco, porque yo vivo en New Jersey y el &lt;span style="font-style: italic;"&gt;dojo &lt;/span&gt;queda en New York.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;A mí me parece que cantar es algo muy espiritual también.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;¡Claro, es un milagro de Dios! Poder darle una alegría a tu pueblo, que reaccione con lo que tú haces y que eso te procure una vida placentera –no de lujo, pero sí cómoda– es un milagro... A veces, en alguna presentación afuera me han dicho “hemos viajado ocho horas para estar aquí contigo”. ¿Cómo no voy a pararme a darte un autógrafo? Una vez en Milán, después del show atendí como a cien personas. Yo siempre llevo mis hojitas con mi lapicero, mi fotito. Al final tenía el dedo ampollado. Cuando ya me estaba yendo del local había una voz: “falto yo…” pero ya no volteé. “Negra sobrada” me gritaron. ¿Tú sabes lo que es dar cien autógrafos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;No.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Cuando estuvimos en el Teatro Municipal había toda una cola que daba la vuelta a la cuadra. Me apagaban las luces para que me fuera, y terminé  dando autógrafos con una linterna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Hay esta imagen del cantante, específicamente del cantante de música criolla, como una persona sufrida. ¿Tú te sientes así?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Mmm. Creo que sí. Aunque, claro, yo además de música criolla canto música internacional: me he vuelto una “alineada”...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Lo dices como si te lo hubieran reprochado.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Hasta ahora no me lo aceptan. Mira, donde yo voy tengo que cantar Mal paso, el homenaje a Los Kipus, el homenaje a Lucha Reyes, Que somos amantes, Cuando llegue la hora, Qué de mí, De qué estoy hecha. Tengo como una aureola con los títulos de esas canciones escritos. Una vez que termina eso: “ahora sí, ya puedes irte”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Qué difícil.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Te voy a decir mi verdad. Cuando llega el momento de “las inevitables” yo digo “ay”. Pero cuando empiezo a cantar, es como si las cantara por primera vez: mi sentimiento, mi entrega es virgen. Esas canciones me han dado todo. Pero, sinceramente, también quiero innovar... Yo entro al escenario y le digo al público “traigo canciones nuevas. Primero voy a cantar esas y luego las que ustedes quieren”. Después me digo “¿para qué innovar si siempre voy a terminar cantando lo mismo?”. (&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Dirigiéndose a una fan, que se acerca a la mesa con bloc y lapicero&lt;/span&gt;) Después, por favor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Alguien decía que las canciones son como camisetas. Puedes tenerlas encima un tiempo, pero luego tienes que buscarte nuevas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Yo tenía un show que se llamaba La noche diferente, donde hacía trova, salsa, boleros, música folclórica argentina. ¿Cuánta gente crees que iba a verme?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;No sé, ¿cien?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Dos mesas de cuatro personas. Te lo juro. Y ha sido hace poco. “¿Y Mal paso? ¿Y Que somos amantes?”. “No, esta noche no hay valses, devuélvanle su dinero al señor”. Y se han parado y se han ido… Mi compadre Alberto Cortéz decía “yo he tenido shows donde he visto a mi enemigo sentado frente a mí. Lo he visto con su baba verde, mirándome, como diciendo ‘a ver, diviérteme pues’”. Terrible, ¿no? Digamos que yo no soy una excelente intérprete de otros ritmos, pero sí una buena intérprete. ¡Lo hago bien! De lo contrario no estaría cantando con Jean Pierre Magnet, por ejemplo…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Tú siempre has querido desencasillarte. Esto no sé si lo he soñado, pero ¿tú has cantado alguna vez un tema de Vanilla Ice?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;(Risas) Sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Entonces no lo había soñado.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Metí dentro de Torito pinto un pedazo de Ice ice baby (risas). Otra vez, en un popurrí de música negra metí La macarena. Yo siempre me he burlado un poco de los temas de moda. Claro que no a todo el mundo le gusta eso, pero nosotros nos divertimos en el escenario. Si no quieres reírte de estas payasadas –porque yo quiero lograr en ti una sonrisa, y luego un aplauso–, entonces no me mires pues... Lo pienso, claro, jamás lo voy a decir. Extraño mucho a mis músicos, sabes. Tenemos una comunicación muy especial. Cada reencuentro es una cosa de a-man-tes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;A mí me pareció fascinante escucharte cantar “Vivir lo nuestro” con Marc Anthony. La parte de La India es bien difícil, ¿no?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Esa parte está altísima. Pero gracias a Dios que tengo el registro de ella. Él se sorprendió, más bien, cuando yo levanté la voz. Yo misma me sorprendí… Siempre que Marc Anthony venía al Perú me mandaba llamar, porque una vez se sintió malito y yo lo ayudé con su estómago…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;¿Le impusiste las manos?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Sí. Y la última vez que me llamó le pregunté “¿Estás mal?”. “No, pero quiero estar contigo mami”. Yo tengo una cara de mamá… Todo el mundo me dice mamá. Bueno, me jalaba para que cantara Vivir lo nuestro, y yo “no no no”. “¿Qué hago cantando esas cosas?” pensaba. Pero cuando tuve que hacerlo de verdad sentí un gusto… Terminé así, temblando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;En el video no se te ve nerviosa.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;¡Si supieras cómo me temblaban las piernas! Estaba… (&lt;span style="font-style: italic;"&gt;De pronto, violentamente, un hombre en traje se sienta al lado de una sorprendida Eva Ayllón; explica su irrupción diciendo “soy tu fan” y le da indicaciones a otra persona que está frente a la mesa: dos fotografías con dos celulares, uno en cada mano. Sin decir nada más, sin mirarla siquiera, tras obtener lo que buscaba el fan se va…&lt;/span&gt;).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;¿Qué pasó aquí?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;¿Ves lo que te decía? Aquí somos muy querendones, hermanito. Pero también somos muy…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Confianzudos, ¿no?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Hay que armarse de paciencia. Yo ya lo he asimilado bastante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Debe haberte costado.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Es bien difícil: dolorosamente difícil. A veces es como si no te pertenecieras a ti misma. Algunas personas desbordan en afecto y, bueno, es su forma de querer. Pero pueden asustarte. Tú no sabes si la persona te va a abrazar o tiene una bomba, no sé…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Mantener el equilibrio con tu público debe ser difícil. Finalmente es eso, tu público.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Yo nunca voy a olvidar una vez en el supermercado: estaba tratando de alcanzar algo en un anaquel. Estoy así, estirándome, y una señora me jala del saco: “fírmame un autógrafo”. Y yo tenía medio agarrada una lata de no sé qué. Le digo “¿me espera un ratito?”, y cuando bajo ya se ha ido. Cuando llego a la caja escucho “voy a llamar a Magaly, porque hay cierta gente a la que hay que enseñarle a comportarse…”. Mira, he volteado. No puedo repetir lo que le dije a la señora pero la mandé bien lejos. No comprenden pues, qué le hubiera costado esperar. Pero ya me acostumbré: si quieren filmar que filmen. Luego les digo “¿me das una copia? O si no, cuélgalo en el Youtube” (&lt;span style="font-style: italic;"&gt;risas&lt;/span&gt;). Por eso a mis hijos no les gustaba mucho andar conmigo antes, porque sentían que le prestaba más atención al público. Yo decía: “esta señora te paga el colegio, hijo”. “Esta otra te paga las zapatillas que tienes puestas”…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold; color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Cheesecake de maracuyá. Tres leches tradicional. Waffles con helado y miel de maple. Cojín de chocolate.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Dime, ¿es verdad que hay un bajón cuando se acaba el concierto?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Sí, hay una tristeza inmensa. La pasas muy mal. Porque después de haber estado con un público que te aclama, que grita “te amo, me muero por ti” y canta contigo… Después de eso vuelves al escenario y sientes (&lt;span style="font-style: italic;"&gt;imita el sonido del viento&lt;/span&gt;) nada… Yo he llorado. He sabido llorar en medio del escenario, solita, cuando ya van a apagar las luces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Puedo imaginarlo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;He llorado mucho, mucho. De felicidad y de tristeza también. ¿Sabes cómo me he sentido? Abandonada. ¿Por qué se van? ¿Por qué no esperan a que salga y me acompañan? Y una está después en el carro, pensando “¿quién podría decir que yo, que estoy aquí sentada, he logrado lo que he logrado?”. Y llego a mi casa, sola, mirando el techo. Y no hay ningún aplauso. Abandonada… Pueden parecer locuras, pero ese sentimiento hay.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;La imagen de la soledad debe ser esa, la del artista después de su actuación. ¿Y ahora qué, no?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Y ahora qué.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;¿Tienes algún sueño recurrente, Eva?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Sí. Solía soñarlo mucho. Sueño que estoy cantando, y por una ventana alguien me dispara. Y yo veo cómo la bala penetra en mi corazón, y mi corazón explota. Y caigo, caigo, caigo y escucho un eco: “Eva…”. Pero no veo a nadie que yo conozca. Uy… (&lt;span style="font-style: italic;"&gt;hace una cara&lt;/span&gt;). El ácido del postre, qué rico. Maracuyá, ¿no? Delicioso, tienes que probarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;¿Eres dulcera?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;No, mi hermana y yo somos &lt;span style="font-style: italic;"&gt;full &lt;/span&gt;salado. Aunque soy adicta al chocolate. Pude quitarme la Coca Cola, pero con el chocolate no puedo aún. Yo soy sonámbula del chocolate.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;¿A qué te refieres?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;No te rías, ¿eh?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Voy a tratar.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;En Estados Unidos hay una marca de chocolate; no repito el nombre porque no sé pronunciarlo. Yo la cajita la dejo sobre mi tocador: cuando voy a acostarme, bañadita, relajadita, estoy mirando la caja de reojo. Me levanto, agarro un pedacito y luego me duermo. Dormida me levanto, agarro el chocolate y lo escondo. Entonces, al día siguiente “¿dónde lo puse, dónde lo puse?”. Pongo todo de cabeza. En la noche, dormida, me vuelvo a levantar y saco el chocolate. Y amanezco con chocolate en la boca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;O sea, la Eva despierta no sabe dónde está el chocolate.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Pero la Eva dormida sí sabe. Es de locos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;He estado encantado, Eva. En la casa somos tus fans.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Acá has tenido a la negra sobrada de la Eva Ayllón, pues. Eso dicen, ¿no?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;¿Por qué?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Será porque a veces no volteo. Me hacen “pssst - pssst”, pero yo no me llamo “pssst - pssst”. O gritan. No sé, hay formas. Si tú me llamas con cariño, con respeto, yo cruzo la vereda por ti hermanito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Esta nota se realizó en el restaurante Aïoli.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Calle Germán Schreiber N° 253, San Isidro.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Teléfono 222-5114&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;Agradecimiento: Edgar Sotomayor&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: left; font-style: italic;"&gt;[esta entrevista fue publicada en la revista elgourmet.com, edición de octubre de 2007]&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5694828260902854842-7290630829169666918?l=larefrigeradora.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larefrigeradora.blogspot.com/feeds/7290630829169666918/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5694828260902854842&amp;postID=7290630829169666918&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5694828260902854842/posts/default/7290630829169666918'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5694828260902854842/posts/default/7290630829169666918'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larefrigeradora.blogspot.com/2010/04/ave-eva.html' title='Ave, Eva'/><author><name>césar bedón</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03353432533972003538</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='30' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_hPS-8pdh5RU/TU1g_BcFfBI/AAAAAAAAAGM/MdPa6C4yiAw/s220/yo1832952_n.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5694828260902854842.post-1871260740201602400</id><published>2010-04-27T12:47:00.006-05:00</published><updated>2010-05-13T22:06:36.927-05:00</updated><title type='text'>tres años después...</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;...retomo este blog, que tranquilito dormía su sueño. no para algo novedoso, sino para &lt;span style="font-style: italic;"&gt;actualizarlo en retrospectiva&lt;/span&gt;, si cabe el término.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;sucede que muchos de los textos que escribí para la revista elgourmet.com, edición perú, se me quedaron en el disco duro de la pc y no llegué a subirlos a internet. básicamente porque no tenía -- ni tengo hasta ahora-- un escáner para capturar las fotografías, tomadas en su mayoría por enrique castro mendívil. &lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;pero por alguna razón me interesa que estos textos estén en internet&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 102, 0);"&gt;: &lt;/span&gt;aunque probablemente los datos estén desfasados, e incluso algunos de los restaurantes no existan más, creo que los textos reflejan algún intento mío por lograr algo que no sé bien qué es. pero se intentó mucho. estoy orgulloso especialmente de las entrevistas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ya pues. sin más, voy a ir subiendo algunos textos acá. las imágenes serán en su mayoría fotos-de-fotos, lo cual explica su apariencia muchas veces extraña. se hace lo que se puede. gracias, a quien sea que esté leyendo esto.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5694828260902854842-1871260740201602400?l=larefrigeradora.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larefrigeradora.blogspot.com/feeds/1871260740201602400/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5694828260902854842&amp;postID=1871260740201602400&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5694828260902854842/posts/default/1871260740201602400'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5694828260902854842/posts/default/1871260740201602400'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larefrigeradora.blogspot.com/2010/04/tres-anos-despues.html' title='tres años después...'/><author><name>césar bedón</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03353432533972003538</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='30' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_hPS-8pdh5RU/TU1g_BcFfBI/AAAAAAAAAGM/MdPa6C4yiAw/s220/yo1832952_n.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5694828260902854842.post-886171358868412068</id><published>2009-01-16T12:20:00.003-05:00</published><updated>2009-01-16T12:27:31.162-05:00</updated><title type='text'>ya publiqué mi libro</title><content type='html'>&lt;img src="http://img.photobucket.com/albums/v206/cesarbed/usqeicaratula.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;hago una irrupción en la calma sepulcral de esta web de crónicas gastronómicas para anunciar que he publicado un libro. se llama "&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;un sol que en invierno&lt;/span&gt;". no tiene nada que ver con gastronomía. está a la venta "en las principales librerías" y, si desean salvar su alma pecadora, deben comprarlo de inmediato. mi libro tiene también un &lt;a href="http://unsolqueeninvierno.blogspot.com/"&gt;blog&lt;/a&gt; y un &lt;a href="http://www.facebook.com/pages/un-sol-que-en-invierno/47598967006?ref=m/"&gt;facebook&lt;/a&gt;, y puede leerse íntegramente &lt;a href="http://www.myspace.com/unsolqueeninvierno"&gt;acá&lt;/a&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5694828260902854842-886171358868412068?l=larefrigeradora.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larefrigeradora.blogspot.com/feeds/886171358868412068/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5694828260902854842&amp;postID=886171358868412068&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5694828260902854842/posts/default/886171358868412068'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5694828260902854842/posts/default/886171358868412068'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larefrigeradora.blogspot.com/2009/01/ya-publiqu-mi-libro.html' title='ya publiqué mi libro'/><author><name>césar bedón</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03353432533972003538</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='30' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_hPS-8pdh5RU/TU1g_BcFfBI/AAAAAAAAAGM/MdPa6C4yiAw/s220/yo1832952_n.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5694828260902854842.post-5410538343289608071</id><published>2007-05-01T13:27:00.000-05:00</published><updated>2007-09-22T13:56:14.472-05:00</updated><title type='text'>La Mar</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;La Marca registrada&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Burundi. He aquí un país donde aquel emporio ictiológico-malacológico bautizado con el campechano nombre de La Mar (&lt;em&gt;copyright, Gastón Acurio enterprises&lt;/em&gt;) no piensa establecer una sucursal. No por el momento, al menos. Tampoco hay planes de operar en Madagascar o Islas Salomón. Pero el resto de países, esa impresión me invade, se encuentra ya haciendo fila. Pepe Cárpena, corte de pelo Bruce Willis, sonríe. Le da una nueva calada a su cigarrillo. Contempla desde la barra la coreografía de mozos y cocineros y clientes y anfitrionas que hacen marchar esta cebichería a la una de la tarde, y afirma que el local que acaban de inaugurar en México ha sido un gol. De hecho, dentro de poco van a tener operando otro local en el DF. Y pensar, ávido lector, que aún no han pasado dos años desde que crearon la marca... En agosto habrá un La Mar en Chile. Las licencias para Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay y Venezuela ya están vendidas. La palabra es ‘exponencial’. Ecuador: el próximo año. San Francisco: este año. Europa: el próximo año. La Estación Espacial Internacional, en órbita alrededor de la Tierra, estará operativa en el 2010 según la NASA. Yo aviso nomás. Seguro que una cebichería peruana funcionaría bien, con tanto astronauta obligado a comer gelatina verde y cosas así... &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Y después de todo, ¿por qué no? Gastón Acurio -a estas alturas, el chef más famoso de nuestra historia republicana, y por si fuera poco el acuñador de la frase televisiva más popular de los últimos tiempos (“&lt;em&gt;Mmm&lt;/em&gt;...”)- afirma que los restaurantes peruanos, igual que los mexicanos o los sushi bar, podrían expandirse por el mundo con la rapidez de un suspiro. Menciona incluso una cifra: 200.000 restaurantes para los próximos veinte años. Nada menos. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;img src="http://i28.photobucket.com/albums/c223/maldeojo/lamar3.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Pepe Cárpena es gerente de La Mar. “Gerente y socio”, especifica, con un orgullo fácil de entender. Dándole otra calada a su cigarrillo, dice que aquello que la gente entiende por cebichería está cambiando. Aquí la cocina se encuentra a plena vista del público, y la carne (brillantes cortes de pescado tras el mostrador) se exhibe igual que en cualquier sushi bar del mundo. Se ha creado una marca, idea medular en el credo gastoniano. Y se ha puesto tal énfasis en la atención que -Pepe sonríe- la cebichería peruana ha recuperado para sí a un grupo olvidado de comensales: las señoras que caminan despacito. Y que toman sus pastillitas. Las señoras base siete. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;-Qué mostro es verlas chupando el esqueleto de un tramboyo -anota, entusiasmado. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Sí pues, debe ser mostro. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Son la 1:15 y los clientes siguen llegando: saludan a la anfitriona con un beso. Luego son conducidos a su mesa. Las pizarras anuncian el especial del día -pez diablo- pero mejor guiémonos por lo que está escrito en estas inmensas cartas de color celeste: antoja un La Mar sour (como un pisco sour, pero con aguaymanto y macerado de la casa, S/. 17) y el atrevido Chicha tu ma! (pisco con triple sec, maracuyá y chicha morada, precio ídem). La oferta de cebiches, que empieza en S/. 19 (el mixto) y termina en S/. 34 (el “lujoso” de lenguado) es amplia, y su gusto -¿cómo expresarlo con palabras?- conmovedor. Cada grano de choclo, cada sección de pescado, cada cucharada de leche de tigre: todo conspira para alegrarnos la tarde. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;-Empieza mi lucha titánica -ríe un mozo: acaba de llegar un cliente habitual. Uno de expresión severa. Transformado súbitamente en Nostradamus, el mozo me informa que el señor va a pedirle un Bloody Mary, y su esposa jugo de granadilla. Luego van a preguntar si hay huevera. Así se aleja el mozo, caminando orgullosamente hacia la mesa... Flor, camarera avispada, me comenta que su plato preferido aquí es el Especial macho (corvina y mariscos sobre pepián de choclo, S/. 29) porque le gusta todo lo picante. La carta, que se renueva cada seis meses, es prácticamente inabarcable y se detiene en todas las categorías que uno pueda imaginar: hay tacu tacus, causas, sudados y pastas. Hay chicharrones y anticuchos. Sopas y arroces. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El local empieza a llenarse pero yo me detengo en dos carteles insólitos, especialmente en Lima. El primero dice: “Nuestros pulpos pesan más de un kilo. ¡¡POR DEBAJO DE ESO ES DEPREDACION!!”. Encuentro hermoso el segundo: “Atención preferencial a gestantes, ancianos, discapacitados y adultos con bebés”. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Pucha, están haciendo las cosas en serio. Tal vez Perú nunca gane un Mundial, pero venderemos más cebiche que Italia o Brasil juntos. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;img src="http://i28.photobucket.com/albums/c223/maldeojo/lamar1.jpg" align="left" /&gt;“Todos nos hemos comido el sueño de Gastón” concluye Pepe: “es bacán luchar por algo que está más allá del dinero”. Y si alguien me pregunta a mí, ojalá que el éxito de esta marca pueda medirse a nivel planetario en unos años. Seriedad hay. Un día Pepe estaba con Gastón, tomándose un jugo en Las Delicias, frente al local recién adquirido. Todos los nombres que se les ocurrían para esta nueva cebichería se encontraban registrados. Entonces vieron el cartelito verde, en la esquina de la calle: “oe, ¿y si le ponemos La Mar ’on?”&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;Av. La Mar 770, Miraflores&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;&lt;em&gt;Teléfono: 421-3365&lt;br /&gt;Horario: Lun. a vie. 12m - 5pm, sab. y dom. 11.30am - 5.30pm&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;br&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;[las dos primeras fotos fueron tomadas de &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;a href="http://www.aracari.com/aracariperu/cuisine/la_mar.shtml"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;aquí&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;. la tercera foto de &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;a href="http://www.larepublica.com.pe/index.php?option=com_content&amp;amp;task=view&amp;amp;id=95040&amp;amp;Itemid=2&amp;amp;fecha_edicion=2005-11-22"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;aquí&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;. siempre sin mucho permiso, pero con buena onda].&lt;/span&gt;&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5694828260902854842-5410538343289608071?l=larefrigeradora.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larefrigeradora.blogspot.com/feeds/5410538343289608071/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5694828260902854842&amp;postID=5410538343289608071&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5694828260902854842/posts/default/5410538343289608071'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5694828260902854842/posts/default/5410538343289608071'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larefrigeradora.blogspot.com/2007/05/la-mar.html' title='La Mar'/><author><name>césar bedón</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03353432533972003538</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='30' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_hPS-8pdh5RU/TU1g_BcFfBI/AAAAAAAAAGM/MdPa6C4yiAw/s220/yo1832952_n.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5694828260902854842.post-2047228246945162502</id><published>2007-04-01T16:02:00.000-05:00</published><updated>2007-08-01T19:07:43.246-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='javier wong'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cebiche'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='chez wong'/><title type='text'>chez wong</title><content type='html'>&lt;img src="http://i28.photobucket.com/albums/c223/maldeojo/jwongcopia-1.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#999999;"&gt;foto original: kiko castro mendivil&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Siendo aún pequeño&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;, el animal que los hombres llaman lenguado experimenta una graciosa transformación: uno de sus ojos salta hacia el otro lado de la cabeza. Tendido solitariamente sobre el fondo del mar, apisonado, el lenguado conocerá su propio ser, mientras viva, a través de aquello que está fuera de sí mismo: la interminable noche submarina, la arena que sirve de cama a sus huesos. Jamás ha visto su propio cuerpo y sin embargo ahora lo exhibe con orgullo: este animal que en la mañana fue extraído de las profundidades heladas muestra su límpido vientre a quienes estamos en la casa de Javier Wong. Vamos a comer cebiche de lenguado. Javier Wong sostiene al pescado con solemnidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img src="http://i28.photobucket.com/albums/c223/maldeojo/lenguado.gif" align="left" /&gt;“Apúrate hermano, que esto pesa como el perejil” le dice al fotógrafo. El fotógrafo quiere retratarlo estilo ‘pescador con trofeo’, los ojos del lenguado le apuntan. Y tras la foto, dos imágenes que en total duran menos de diez segundos se suceden: Wong toma su cuchillo y como si estuviera bajando un cierre abre al lenguado por la mitad. La nítida carne asoma al mundo. Él la recoge en silencio, con un solo movimiento, y hay en la escena algo que se parece mucho al respeto. Y probablemente sea respeto: un &lt;em&gt;strip-tease&lt;/em&gt; digno, si es que esto cabe... “Pensé en la basta carne blanca /empacada como plumas” escribió en una ocasión Elizabeth Bishop, sobre un pez recién arrancado de su mundo. “No hemos hecho las calles de este mundo /para que el tiempo pase sin recuerdos” escribió en otra ocasión César Calvo. El poema se llama “Otro recado para Javier Wong”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Javier Wong vive en La Victoria, frente a una importadora de artículos de seguridad industrial. Le gustan la poesía, el jazz y Khalil Gibran. Dostoyevski no, porque las letras salen muy chiquitas en el libro. No hay letreros que hablen de lenguados o de ninguna otra cosa en la puerta de su casa, pero aquí adentro, en un segundo piso con ocho mesas exactas, Javier Wong corta trozos de reluciente carne fam fam fam, con tremendo cuchillazo. Frente a sus comensales. Deja caer los trozos en un bol, hace llover un puñado de sal y otro puñado de pimienta, mueve con cuchara de palo. Tiene veintiocho años haciendo esto. También hay pulpo, cebolla, limón y ají en la preparación que acaba de hacer llegar a la mesa: han pasado tres minutos desde lo del lenguado, pero el cebiche ya está listo. No hay camote, lechuga o canchita. Cojo el tenedor, doy un primer bocado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algo cambia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi amiga María Elena dice que comer aquí le parece conmovedor, y yo la entiendo. El gastrónomo catalán Xavier Domingo escribió alguna vez “yo quiero la sabiduría, la filosofía, la poética culinaria del amigo Wong, del que cada creación es una obra de arte basada en lo simple y lo fácil, en la intuición de los aromas y sabores”. Es que nuestro anfitrión es, además de insólito cultor del &lt;em&gt;fast food&lt;/em&gt; —no hay plato que le demore más de diez minutos— un repentista. Aquí, lector, se prepara el lenguado según la inspiración del momento. Con pecanas, jolantao, coca cola, etcétera. Especialmente etcétera. De hecho, si tiene un día malo Javier Wong se manda mudar y no cocina. “Mis clientes ya saben” dice. “Los sentimientos se plasman en la comida, y sería una estafa hacerlos aguantar mi perejil.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img src="http://i28.photobucket.com/albums/c223/maldeojo/061020_wong_vmed_2p_widec.jpg" align="left" /&gt;Hay quienes afirman que este es el mejor cebiche del Perú, le digo, colmado de signos de admiración. Pero él es terminante. “Hay opiniones y opiniones” sentencia... Javier Wong, inmutable gorrita, inmutable gesto, estudió periodismo y psicología publicitaria, oficios para descreídos. De hecho, nunca pensó que acabaría de cocinero. Le pregunto por qué no existe una carta y alza la voz: “Perejil, tener menú es constreñirte. Te encriptas, hermano, y yo soy claustrofóbico”. Porque, maravilla, estamos en uno de esos lugares donde el anfitrión te mira a la cara y luego cocina. Te preguntará tal vez si quieres algo frío o caliente, complacerá algún pedido (“consígueme un poco de arroz”) pero, si eres nuevo, estarás a su merced. De hecho...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Ya te he visto, perejil. Hace rato que te he visto” me dice. Prácticamente salta hacia su mesa de trabajo, donde mezclará pescado, verduras chinas, maní, que cocinará violentamente en un wok: paf, toma. ¿Cómo se llama el plato? No sé. ¿Me lo puedes preparar igualito la próxima vez? No quiero. Ah ya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Pero es exquisito...)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada plato cuesta cuarenta soles, y en todo este tiempo Javier Wong se precia de no haber repetido uno solo. Cada vez que hace cebiche, incluso, es diferente... Pero lo que a él parece preocuparle en verdad es el umbral. Hay que alcanzar el umbral. “Esto va en contra de la economía de las escuelas de cocina, que alargan las cosas. Perejil, ¿cuánto dura la carrera? ¿Tres años? A los muchachos habría que darles un año de generalidades y de ahí enseñarles a llegar a su umbral. Somos seres únicos e irrepetibles, hermano. Yo no puedo pasar tu umbral, porque es tuyo, pero ahí es donde vas a conocer tus sueños dorados, todo. Así se aprende la libertad, así la democracia”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la radio suena Myriam Hernández. Una vez, una reportera algo obtusa no quiso irse sin tomar antes tres fotos: de una entrada, de un segundo y de un postre. “Ah perejil, te voy a hacer un postre de lenguado” le djo él. Con melón, piña, uva, canela y azúcar rubia. Al vapor. “Le encantó, perejil. La hice perejil a la reportera” se infla. “Nunca más voy a hacer ese plato” concluye. Dice que él ya llegó a su umbral. Yo le creo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;(Nota al pie: el lector podrá sustituir el vocablo “perejil”, escogido un tanto arbitrariamente, por la palabra malsonante que mejor le suene. Javier Wong, usted es un capo.)&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff9900;"&gt;&lt;em&gt;Enrique León García 114, Santa Catalina (entre 3 y 4 Av. Canadá).&lt;br /&gt;Teléfono (reservaciones): 470-6217.&lt;br /&gt;Horario: Lun. a sab., almuerzos y eventos&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#ff9900;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#ff9900;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff9900;"&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;[la tercera fotografía ha sido tomada, sin permiso pero en buena onda, de &lt;a href="http://www.msnbc.msn.com/id/15350091/"&gt;aquí&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5694828260902854842-2047228246945162502?l=larefrigeradora.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larefrigeradora.blogspot.com/feeds/2047228246945162502/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5694828260902854842&amp;postID=2047228246945162502&amp;isPopup=true' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5694828260902854842/posts/default/2047228246945162502'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5694828260902854842/posts/default/2047228246945162502'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larefrigeradora.blogspot.com/2007/03/chez-wong.html' title='chez wong'/><author><name>césar bedón</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03353432533972003538</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='30' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_hPS-8pdh5RU/TU1g_BcFfBI/AAAAAAAAAGM/MdPa6C4yiAw/s220/yo1832952_n.jpg'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5694828260902854842.post-6983737737012324665</id><published>2007-01-01T18:01:00.000-05:00</published><updated>2007-08-01T18:21:02.307-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='costanera'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='sato'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='nikkei'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='chita'/><title type='text'>costanera 700</title><content type='html'>&lt;img src="http://i28.photobucket.com/albums/c223/maldeojo/humberto-sato.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#999999;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;foto original: marina garcía burgos, para la &lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.gatopardo.com/noticia.php3?nt=547"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;revista "gatopardo"&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Atrás, dice Sato. Porque el Cholo está a punto de soltar la carne sobre el wok. El fotógrafo y yo retrocedemos: entonces ¡FZZZZZZ! un sonido detona en la cocina, y el fuego se eleva con toda su metralla de olores como a un metro de altura. Resplandece, anaranjado. Luego desciende. Así empieza a prepararse un tallarín saltado aquí. El Cholo mueve la carne, agrega sillao. Se llama Samuel Borda y lleva treintaisiete años trabajando con Sato: treintaisiete años en una cocina donde siempre hace calor... Le pregunto si está contento con lo que hace. Y no va a ser, me responde. Luego se pavonea: yo le he enseñado a Sato todo lo que sabe. Antes de ser el rey, Sato tenía un bazar en La Parada. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El rey lo festeja, con una risa que podría transcribirse de la siguiente manera: jua jua jua. Tiene un Marlboro rojo entre los dedos y es considerado uno de los mejores cocineros del Perú. Protagoniza un libro que ya es un clásico (“La cocina según Sato”, de Mariella Balbi) y tal vez sea el mayor exponente de la cocina nikkei en nuestro país. Y cuando inauguró su primer restaurante soltó una de esas frases que no suelen aparecer en las biografías de los famosos: &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;—Puñalada, me equivoqué de negocio. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Porque nadie entraba a comer a “El Coral”. Era un bazar que se había transformado en restaurante, que ofrecía comida mediterránea. Quedaba en La Parada. (Tome nota, lector: he aquí a un hijo de japoneses que ama el cachascán, que ha sido criado en Barrios Altos, que de niño se ha deleitado con los occidentales &lt;em&gt;stews&lt;/em&gt; preparados por los orientales chefs que visitaban su casa los sábados... Obviamente, empezó ofreciendo la comida que más añoraba). &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Pasaban los días, y los clientes no entraban ni a pedir la hora. Entonces Sato se calentó: fue a una imprenta y mandó a hacer un menú igualito al de los demás restaurantes. El Cholo y él comenzaron a vender sopa a la minuta, tallarín saltado. Cebiche. La cosa, evidentemente, mejoró. Salimos de esta humeante cocina de Miraflores y bajamos las escaleras: Humberto Sato preparaba lomo saltado a los ocho años, aguadito con menudencia a los veintiocho. Ahora un comensal suyo —lo veo, devorando ostras, aguardando el fin de esta entrevista— quiere convencerlo para poner una franquicia en Chile. Nos acomodamos en una mesa del primer piso, yo y este cocinero que ni siquiera se considera famoso... Allí está Gisela, comenta, pero yo le pido que me cuente la historia de la chita a la sal. Entonces Sato suelta una carcajada. Una vez Johny Schuller me preguntó si podía prepararle un pescado forrado en sal, me dice. Ya pues, se lo preparé ahí mismo. Nunca digo que no. Mis platos más famosos son los que mis clientes me han pedido que yo haga. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Detengámonos un momento, lector. Un plato célebre como este (69 soles el kilo) representa bien la tendencia, llamémosla satiana, de utilizar la menor cantidad posible de ingredientes. En este caso el mínimo absoluto: dos. La ligereza y la humildad son intrínsecas a la cocina de Sato, quien coloca en primer lugar a la materia prima. Es por eso que nunca ha tenido miedo de crear un plato sobre la marcha. Si los ingredientes son buenos, dice, hay que ser muy burro para que el plato salga mal. Ese es su lado japonés. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Yaquir se acerca a nuestra mesa. Es jefe de cocina en el restaurante de su padre desde que tenía dieciséis años. Habla haciendo largas pausas, como meditando sus palabras: lo que buscamos, dice, es que nuestros clientes compartan. Por eso las mesas tienen centro giratorio, como en los chifas. Abro la carta: ahí está el Warikan, que es la palabra japonesa que designa a la peruanísima “chanchita”. Probamos unos maravillosos dados de chicharrón de pulpo con salsa de ciruela (49 ó 25 soles) que en realidad no dan muchas ganas de compartir pero, de cualquier forma, uno empieza a entender la fama de este restaurante. Siguen los célebres caracoles a la piedra (con mirin, miel y especias, 25 soles) y un Teppan-Nabe que lleva salmón, langostinos, pulpo, conchas de mar, calamares, cha siu y lomo fino salteado con cebollas, champiñones y salsa de pimiento de piquillo (55 soles). Nos reencontramos con el majestuoso tallarín saltado (50 soles, con sus camarones) y el histórico Cebiche de la paz: aquel que Sato preparó para Fujimori y Bucarán en 1996. No el mismo, se entiende. La receta nomás. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La sutileza en los sabores es realmente extraordinaria. Yaquir añade: nuestra cocina es ligera, igual que nosotros. Su padre asiente con la cabeza. Ni japonesa ni peruana, sino un punto intermedio, dice. Veo las dedicatorias que han dejado los clientes en las paredes, reconozco varios nombres. Lógicamente, reflexiona Sato, muchos de esos clientes míos que estaban en política ahora se encuentran en San Jorge o Lurigancho. Estábamos pidiéndole a Toledo que nos diera una concesión, pero no atracó. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Y entonces, suelta una carcajada. Es un pícaro. Ese es su lado peruano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;&lt;em&gt;Av. Del Ejército 421, Miraflores.&lt;br /&gt;Teléfonos: 421-4635 y 421-7508&lt;br /&gt;Horario: Lun. a sab., 12m - 6pm y 7pm - 11pm, dom. y fer. 12m – 6pm&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5694828260902854842-6983737737012324665?l=larefrigeradora.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larefrigeradora.blogspot.com/feeds/6983737737012324665/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5694828260902854842&amp;postID=6983737737012324665&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5694828260902854842/posts/default/6983737737012324665'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5694828260902854842/posts/default/6983737737012324665'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larefrigeradora.blogspot.com/2007/01/costanera-700.html' title='costanera 700'/><author><name>césar bedón</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03353432533972003538</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='30' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_hPS-8pdh5RU/TU1g_BcFfBI/AAAAAAAAAGM/MdPa6C4yiAw/s220/yo1832952_n.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5694828260902854842.post-1899941111238190771</id><published>2006-12-01T12:15:00.000-05:00</published><updated>2007-07-04T15:59:25.685-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='restaurantes italianos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='symposium'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cocina italiana'/><title type='text'>symposium</title><content type='html'>&lt;img src="http://i28.photobucket.com/albums/c223/maldeojo/symposium1.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#999999;"&gt;&lt;em&gt;foto original: kiko castro mendívil&lt;/em&gt;&lt;/span&gt; &lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Insalata di polpo bianco con olio di oliva di prima spremitura.&lt;/em&gt; Las palabras fluyen con cuánta delicadeza, impaciente lector. Qué extraña avidez naciendo de pronto en la boca, abriéndose sobre la lengua como una flor. Llámelo usted prejuicio, si quiere, pero recorrer las páginas de una carta como esta, una carta que parece haber sido incluso &lt;em&gt;pensada&lt;/em&gt; en italiano, genera en más de un comensal ciertos efectos dignos de registrarse... Incremento de la salivación, por ejemplo. O imágenes de soleados atardeceres —el Mediterráneo es color verde turquesa— titilando detrás de los ojos. Como toda actividad humana, comer empieza en la mente. Bien lo sabe nuestro anfitrión, que le ha dado a este santuario de la gastronomía italiana un nombre pleno en sugerencias: Symposium. Lo sabía también aquel peruano que en los años cincuenta coronó uno de los platos más humildes de su fonda con un nombre tentador: &lt;em&gt;riso con uovo fritto&lt;/em&gt;... Como dice el refrán, los extremos se juntan. Mas en esta silenciosa callecita de San Isidro, dentro de este restaurante cinco tenedores, cada plato a punto de salir de la cocina es evidencia indiscutible, incluso peligrosa, de que la belleza existe más allá de los nombres. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;“&lt;em&gt;Dopo il non far nulla&lt;/em&gt;” recita de pronto nuestro anfitrión, “&lt;em&gt;io non conosco occupazione per me più deliziosa del mangiare, mangiare come si deve, intendiamoci. L'appetito è per lo stomaco ciò che l'amore è per il cuore&lt;/em&gt;”. O sea que todo está clarísimo, y los comentarios salen sobrando. Además, ahí viene la &lt;em&gt;focaccia&lt;/em&gt;... &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Viste traje oscuro y corbata color vino. Nuestro anfitrión ha cruzado las piernas, y uno podría imaginárselo en alguno de esos comerciales de tarjetas de crédito. Se llama Marco Antino, y hace menos de tres años creó este restaurante cuyo nombre significa, vaya, reunión en la cual se toma vino. Un Barolo, por ejemplo, que es el Marcello Mastroianni de los licores que se disfrutan y pagan en el mundo... En Symposium la carta de vinos está dividida según las regiones de Italia, y es sumamente exhaustiva: si no hay una celebración de por medio, asegura nuestro anfitrión, los vinos de 600 soles pueden obviarse. Cualquier vino de 100 ó 150 soles es suficiente para el diario vivir. Ajá. Con humor y con orgullo, &lt;em&gt;il signore&lt;/em&gt; se define a sí mismo como un gastrósofo —es decir, un erudito en gastronomía— y también como un epicúreo-estoico. Tal vez por eso, tras la pregunta pava de rigor (“¿aquí venden pizza?”) nos informa educadamente que el restaurante se esmera en evadir los clichés. &lt;em&gt;Scusa&lt;/em&gt;. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Hemos llegado, pues, a un lugar consagrado a la cocina italiana más ortodoxa. Y tal vez la más delicada. Las cortinas están cerradas, como siempre, y el interior es elegante sin llegar a ser ostentoso. Aquí una plática sobre la escuela sofista puede convertirse de pronto en una disertación sobre Laura Paussini (“todos tenemos una cruz que cargar” suspira Antino, quien vino al Perú pensando que estaba escapando de algo...) Es él mismo quien atiende a sus visitantes: toma los pedidos sin anotarlos, usando solo la memoria, y no falla. Hay incluso quien le pide recordar “aquello que comí la vez pasada, que tanto me agradó...” &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Empecemos, entonces, con el &lt;em&gt;affetato&lt;/em&gt;, con trufas y quesos traídos de Italia, por si le quedan dudas sobre dónde estamos. Si desea, pida el &lt;em&gt;vitello tonnato&lt;/em&gt; (ternera en salsa de atún, 28 soles) o tal vez aquella &lt;em&gt;insalata di polpo bianco&lt;/em&gt; (31 soles) cuya carne es una revelación: llega tan suave a la boca que hay que contener las ganas de dar las gracias... Antino sonríe. Acerca a la mesa su &lt;em&gt;risotto al tartufo nero di Norcia&lt;/em&gt;, humeante aún, intocado aún, y añade una frase descollante: “el risotto con crema de leche es como la Virgen María con bigote”. Se trata, dice, de un insumo innecesario. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Tal vez dos de los platos más solicitados aquí sean el famoso &lt;em&gt;coniglio farcito con funghi porcini e polenta alla griglia&lt;/em&gt; (conejo envuelto en prosciutto, relleno de hongos italianos y con polenta a la parrilla: 48 soles) y el &lt;em&gt;salmone alla griglia con salsa allo zafferano&lt;/em&gt; (salmón a la parrilla en salsa de azafrán). El primero, especialmente, es una de esas experiencias que habría que tener alguna vez en la vida. Cada bocado es perfecto en sí mismo, y comerlos todos resulta un poco como ir iluminándose por adentro. Una muestra más del espíritu renacentista de Symposium: si el cliché son los ravioles cuadrados, aquí se hacen rectangulares o en forma de lágrima. Hay, además, un postre alucinante llamado &lt;em&gt;semialfredo di amaretto alla maniera di Sofia&lt;/em&gt; que llega a la mesa servido sobre una reproducción del Hombre de Vitrubio, de Leonardo... &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;“&lt;em&gt;El apetito es para el estómago lo que el amor es para el corazón&lt;/em&gt;” traduce nuestro interlocutor. “&lt;em&gt;Comer y amar, cantar y digerir, estos son en verdad los cuatro actos de esta ópera bufa que llamamos vida&lt;/em&gt;”. Marco Antino, gastrósofo, invita a sus pares a este incomparable simposio, donde se bebe y también se vive. Si usted ama &lt;em&gt;il mangiare&lt;/em&gt;, pase sin tocar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cc6600;"&gt;&lt;strong&gt;Santa Luisa 122, San Isidro&lt;br /&gt;Teléfono: 221 3397 (reservas)&lt;br /&gt;Horario: Lun a sab 1pm – 4.30pm y 7.30pm – 11.30pm, dom 1pm – 4.30pm&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5694828260902854842-1899941111238190771?l=larefrigeradora.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larefrigeradora.blogspot.com/feeds/1899941111238190771/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5694828260902854842&amp;postID=1899941111238190771&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5694828260902854842/posts/default/1899941111238190771'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5694828260902854842/posts/default/1899941111238190771'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larefrigeradora.blogspot.com/2006/12/symposium.html' title='symposium'/><author><name>césar bedón</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03353432533972003538</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='30' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_hPS-8pdh5RU/TU1g_BcFfBI/AAAAAAAAAGM/MdPa6C4yiAw/s220/yo1832952_n.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5694828260902854842.post-8479472768839636246</id><published>2006-10-01T13:53:00.000-05:00</published><updated>2007-06-14T12:19:27.326-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='toshiro konishi'/><title type='text'>toshiro's</title><content type='html'>&lt;img src="http://i28.photobucket.com/albums/c223/maldeojo/toshiro.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#999999;"&gt;&lt;em&gt;fotos originales: kiko castro mendívil&lt;/em&gt;&lt;/span&gt; &lt;div align="justify"&gt;Limpió el cuchillo y luego, con un movimiento preciso, decapitó el pepino. No sonrió. No dijo nada. Le dio otro golpe a la verdura, que cayó directamente sobre el plato. Blandiendo instrumento punzocortante como si se tratara de un lápiz, convirtió un reluciente nabo en una larguísima tira de verdura, tan blanca como una bandera... Luego dio una sonora orden en japonés, y esta fue cumplida instantáneamente por uno de sus ayudantes. Ahora se acerca a mi sitio.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;“Por favor bien claro en tu reportaje” me pide (¿me ordena?) Toshiro. “Quiero decir esto bien grande de voz: si cocinero no sabe nada de pescado y está haciendo sashimi, yo molesto. Si no sabe nada de mariscos y está usando mariscos, yo molesto. Si sabor es feo yo no voy a criticar comida: pero usar materia prima mala, eso no me gusta”. Luego de haberlo visto usar el cuchillo de esa forma, jefes de cocina, amas de casa peruanas, más vale que lo recuerden: Toshiro se molesta.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Durante los noventa minutos en que estaré conversando con él, una y otra vez emergerá ese mismo tema: la materia prima. Es imperioso trabajar con la mejor materia prima que se pueda conseguir. De hecho, la especialidad en el sushi bar de Toshiro Konishi no es ningún plato, como suele ser la norma, sino los ingredientes. Lo anuncia con orgullo, y a mí se me ocurre que este acercamiento gastronómico, en apariencia sencillo, puede resultar desconcertante. Por cierto, Toshiro acaba de sentarse y no tiene que abrir la boca para que el mozo le traiga una cerveza: cruza los brazos, y yo estoy tratando de pillarlo en el momento de descuido en que finalmente sonreirá. Pero no, incluso cuando habla sobre comida Toshiro se muestra absolutamente estricto. Y no hay nada que uno pueda argumentarle, porque su erudición en materia de pescados es indiscutible. Por ejemplo, estimado lector, trate usted de responder la siguiente pregunta: ¿en qué época del año es más sabroso el fortuno? Las opciones son: (a) Entre abril y setiembre. (b) Entre octubre y marzo. (c) ¿Qué es fortuno?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La respuesta, Toshiro no vacila al decirlo, es (b). Nuestro cocinero sabe, por ejemplo, cuál es la época de desove de cada pez que asoma a su cocina. Es antes del desove cuando el sabor se aferra a la carne, y acaricia mejor la boca. Poquísimos chefs en el Perú trabajan guiándose por estos criterios. O usando solo pescado de pinta y no de malla, porque en el segundo la sangre “se queda adentro”. O preocupándose por la calidad del agua que utiliza para lavar sus instrumentos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;img src="http://i28.photobucket.com/albums/c223/maldeojo/toshiro2.jpg" align="left" /&gt;Son cosas así las que llevan al público de Toshiro —peruanos que lo siguen desde sus años en el Matsuei, japoneses que están de paso por el Perú— a venir hasta este restaurante, donde cada elemento en la decoración susurra al oído la palabra “pulcritud”. Se abren las puertas y entonces uno empieza a caminar sobre el piso de madera, tan lustroso que mirarlo duele, y se sienta a una barra tras la cual Toshiro, sin sonreír aún, profundamente concentrado, rebana ambos extremos de un delicado rollo de arroz y lo deja tercamente simétrico... De más está decir que aquí hay sushi, sashimi y tempura. Se trabaja con atún, salmón, lenguado, chita y mero morique. El kion y el wasabi son colocados directamente sobre la barra, frente al comensal, y solo eso es un comentario acerca de la preocupación que hay aquí por la limpieza. La carta es japonesa tradicional, con más de doscientos platos... &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Pero, como indica el mismo Toshiro, la mayoría de clientes no pide la carta. Llaman y dicen cosas increíblemente específicas como “hoy quiero llenar mi estómago al 70%” o sencillas como “estoy a dieta”. Entonces Toshiro les prepara lo que él considera más conveniente: eso es el &lt;em&gt;omakase&lt;/em&gt;. Dice que es como hacerse un traje a medida, solo que se trata de comida. Cuesta treinta dólares. Toshiro ni siquiera nos deja examinar la carta: su orgullo es el omakase, insiste. “85% es mi receta. Eso no hay en Japón, París, New York, nada”. De todos modos he aquí algunos platos de la lista, para información del lector: sashimi mix, 48 soles; tempura mix, 40 soles; combinado (sakura, sashimi, tempura, sushi....), 70 soles. El Toshiro’s no es precisamente un restaurante &lt;em&gt;achicaprecio&lt;/em&gt;, pero probar su comida es entender de inmediato por qué es considerado el mejor restaurante de comida japonesa en el Perú. En verdad es extraordinaria.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;“Primero hay que estudiar la materia prima” sentencia Toshiro, implacable, e insiste en la necesidad de tomarse este trabajo en serio. El fotógrafo retrocede. Yo me quedo callado. Ahorita nomás, en noviembre, Toshiro está yéndose al Gourmet Futur de Barcelona, para compartir cartel con Ferrán Adriá, considerado el mejor chef en el planeta Tierra. Así de respetado es su trabajo en el exterior. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Cuando me despido, con el estómago al 80% y un delicioso sabor a mar dándome vueltas en la cabeza, sucede el milagro: Toshiro, de pronto, sonríe. “Muchas gracias” canturrea, dándome la mano, y sus ojos se convierten en dos ranuras... Los grandes son a veces así, inesperados.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#cc6600;"&gt;Av. Conquistadores 450, San Isidro&lt;br /&gt;Teléfono: 221-7243&lt;br /&gt;Horario: Lun. a sab., 12m - 3pm y 7pm - 11pm&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5694828260902854842-8479472768839636246?l=larefrigeradora.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larefrigeradora.blogspot.com/feeds/8479472768839636246/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5694828260902854842&amp;postID=8479472768839636246&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5694828260902854842/posts/default/8479472768839636246'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5694828260902854842/posts/default/8479472768839636246'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larefrigeradora.blogspot.com/2007/06/toshiros.html' title='toshiro&apos;s'/><author><name>césar bedón</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03353432533972003538</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='30' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_hPS-8pdh5RU/TU1g_BcFfBI/AAAAAAAAAGM/MdPa6C4yiAw/s220/yo1832952_n.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5694828260902854842.post-4969953305776906241</id><published>2006-09-01T13:36:00.000-05:00</published><updated>2007-06-11T00:32:21.920-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cala'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='alfredo aramburú'/><title type='text'>cala</title><content type='html'>&lt;img src="http://i28.photobucket.com/albums/c223/maldeojo/AAramburu.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#c0c0c0;"&gt;foto original pirateada de &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;a href="http://s16000.gridserver.com/tragaldabasilustrado/2007/04/alfredo_arambur_de_arroz_y_ceb.html"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#c0c0c0;"&gt;'el tragaldabas ilustrado'&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El mar suena. Estamos dentro del restaurante, sentados en una mesa del segundo piso, y el mar de Barranquito suena. Once de la mañana: los tablistas ya se fueron, el sol de invierno es un foco de 25 watts y Alfredo Aramburú Picasso (distinguido chef, reputado hombre de negocios: Alfredo, más arroz) suelta una frase cuya solemnidad hace callar a las gaviotas: “...Entonces en mi lápida quedará escrito ALFREDO FUE EL QUE PUSO EL CAMOTE.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Suelta una carcajada. Acaba de contarme que el camote glaseado, acompañante obligatorio de cuanto cebiche gourmet se prepara en estos días, fue invención suya. Hace trece años. “Aquí está papá” ha enunciado, palmeándose el pecho. Pues bien, papá tiene restaurante nuevo y en apenas tres meses se ha convertido en el sitio de moda: no solamente puede comerse rico sino que los precios están bastante por debajo de lo habitual... Para un restaurante de esta categoría, al menos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Desde el principio los precios fueron un tema central” canturrea Juan Lengua, que acaba de sentarse con nosotros. “No queríamos que este fuera un restaurante al que solo traes a tu enamorada para celebrar un aniversario”. Juan es un ex-abogado que prefiere presentarse a sí mismo como tablista y que, efectivamente, tiene la mirada leve de quienes suelen pensar en el mar. Hace doce años se enamoró de esta playa, y decidió que era un buen lugar para un restaurante. En estos días, nos cuenta, gracias al lío que ha armado la edificación, lo primero que hacen los clientes es bajar a la playa para contar si en verdad hay 50 metros hasta la orilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Pero esos son asuntos de abogados” añade Alfredo, con su voz de barítono. “Nosotros lo que queremos es cocinar.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y vaya que cocinan. En Cala —pues el nombre escogido no fue A Bordo, ni Olaya, ni Va y Ven, ni ninguna de las trescientos opciones que se estuvieron barajando— actualmente trabajan 125 personas, que ponen en marcha un restaurante casi siempre al tope: solo en el segundo piso pueden comer 200 personas. Cada semana se compran entre 600 y 700 kilos de pescado. Algunos asistentes se quedarán en la planta baja, picando de unos &lt;em&gt;rolls&lt;/em&gt; o relamiéndose el bigote aún con espuma de pisco sour (4-1-1, un vasazo, 12 soles); los otros subirán hasta aquí para ver el mar. De hecho, el segundo piso tiene un espléndido aire a salón de navío, con una decoración casi minimalista. “Queríamos que la estrella fuera el mar” dice Alfredo, quien creó la carta junto a los chefs Carlos Testino y Gonzalo Ferrand. La asesoría fue de Pedro Miguel Schiaffino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juan, abstraído en sus ideas, comenta que le da hambre cuando Alfredo empieza a hablar de la carta. Hay cebiche, claro. El tradicional, de lenguado con su &lt;em&gt;touch &lt;/em&gt;de culantro (“no usamos ajinomoto”) y también alguno más juguetón, como el cebiche Máncora, con salsa oriental y wantán. El camote glaseado, evidentemente, sonríe... Otra gracia: el tartar de conchas es servido en cono, como si se tratase de un helado. Y anoten estos nombres: causa crocante (frita en panko) y palta rellena deconstruida. “Deconstruida” quiere decir que la palta está hecha &lt;em&gt;mousse&lt;/em&gt; y el relleno, bueno, no está adentro: son mariscos ahumados con salsa vinagreta. Se sirve en una copa. También hay piqueo criollo a 25 soles, como para dos personas: incluye cebiche, tiradito, cóctel de camarones, causa y...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ese pato siempre esta allí —susurra Juan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Está mirando hacia el mar, desde su sitio, completamente fascinado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ese, el que está sobre la ola, ¿lo ves? —añade.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces salgo de mi trance y le pregunto cómo sabe que siempre es el mismo pato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Es el único. Está ahí desde antes que abriéramos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno... Nuestro palmípedo amigo es un punto negro ahora, dejándose mecer por las aguas, y el pobre tal vez ignora que aquí dentro se sirve un arroz con pato (acompañado de inesperados pallares verdes) que además de fragante sale bien despachado. Cuesta 20 soles: bastante menos que en la competencia, como subraya Alfredo. “Un osobuco, por ejemplo, te cuesta 30 soles acá. Y te doy 450 gramos de carne, que luego de cocerse en vino tinto por cuatro horas se reduce a unos 280 gramos...”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como puede verse, todo está fríamente calculado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Recomendaciones? La carta tiene cincuenta y tantos platos, pero destacaremos el Arroz isla negra, con su reducción de corales y ají (29 soles, extraordinario) y el lomo saltado, preparado con salsa madera. Alfredo dice que es un plato que le aplauden, y no existe motivo alguno en esta playa para dudarlo. La carta de postres, además de los maravillosos makis de chocolate, incluye cheesecake caliente con salsas de aguaymanto, sauco y frambuesa, y constituye un placer enorme en un restaurante donde todo, al parecer, es enorme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Les pregunto si se dan cuenta de la magnitud de esta apuesta, y ellos asienten. Alfredo cuenta además que las mujeres lo felicitan, porque pueden venirse a comer sin depender de la billetera de sus maridos. Lo piensa un instante, y agrega: “Este restaurante es un sueño...”. El pato sigue allí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#cc6600;"&gt;Playa Barranquito, Circuito vial Costa Verde, Barranco&lt;br /&gt;Teléfono: 252 9187 (reservas)&lt;br /&gt;Horario: lun, mar, mie 12m – 12am, jue, vie, sab 12m – 1am, dom 12m – 6pm &lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5694828260902854842-4969953305776906241?l=larefrigeradora.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larefrigeradora.blogspot.com/feeds/4969953305776906241/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5694828260902854842&amp;postID=4969953305776906241&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5694828260902854842/posts/default/4969953305776906241'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5694828260902854842/posts/default/4969953305776906241'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larefrigeradora.blogspot.com/2007/06/cala.html' title='cala'/><author><name>césar bedón</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03353432533972003538</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='30' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_hPS-8pdh5RU/TU1g_BcFfBI/AAAAAAAAAGM/MdPa6C4yiAw/s220/yo1832952_n.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5694828260902854842.post-1496716394101971064</id><published>2006-08-02T21:47:00.002-05:00</published><updated>2010-05-13T22:51:22.932-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Rafo León'/><title type='text'>el olor del ají a las diez de la mañana</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;img src="http://i28.photobucket.com/albums/c223/maldeojo/rafoleon.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(153, 153, 153);font-size:78%;" &gt;&lt;em&gt;por césar bedón. fotos originales de kiko castro mendívil.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color: rgb(204, 102, 0);"&gt;Dice que en los restaurantes distinguidos la gente es “muy cool, muy nice”, pero en provincias la gente se acerca a abrazarlo y le dice “hermano, espérate que traigo a mi mamá para que te vea”. Dice que sus gustos no son exquisitos, afortunadamente. Viajero por el Perú desde hace siete años, movido por un hambre permanente de experiencias, Rafo León almuerza con nosotros en Pescados Capitales y con humor y agudeza conversa sobre gastronomía.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;img src="http://i28.photobucket.com/albums/c223/maldeojo/rafoleon3.jpg" align="left" /&gt; &lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Me imagino que un viajero debe comer de todo.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Pues sí, más o menos. La relación que yo tengo con la comida, como sucede con casi todas las personas, está ligada a las experiencias que tuve en la infancia: mi familia es del norte, y los cinco hermanos comíamos comida de adultos, muy condimentada, muy picante. Eso me ha dejado una especie de osadía del paladar que agradezco. En mi casa, cuando preparaban chilcano la pelea era por ver quién se comía el ojo del pescado. Luego yo lo contaba en el colegio y me decían que era un degenerado...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Extrañas algún plato?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Sí. Había un plato que yo no sé cómo se llama, pero imagino que es de origen italiano: era una col que se iba abriendo, y entre las hojas se alternaba cierto relleno, como el de la papa rellena, con salsa blanca. Se amarraba con una pita y se cocinaba al vapor. Y cuando lo cortabas quedaba una especie de causa de varias capas que era absolutamente sensacional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Y la has vuelto a encontrar de adulto?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;No, en ninguna parte. Tampoco he escuchado a nadie hablar de ese plato. Pero tal vez lo que más extraño sea una sopa roja, muy cargada al pimentón, a la que se le echaban albóndigas enteras. Era una maravilla, y tampoco la he vuelto a ver... En general, la comida del norte me fascina. Si quieres conseguir algo de mí ofréceme un guisado de pava. O de gallina de corral. Los guisados norteños tienen un soasado de zapallo loche que les da un sabor inigualable, y su olor es quizás una de las sensaciones más fuertes que yo he guardado en la memoria. O tal vez ese olor de los días en que faltabas al colegio y a las diez de la mañana el ají daba un hervor en la cocina... Eso es excepcional para mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Comías rico en tu casa, entonces. &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Del lado de la familia de mi padre había grandes cocineras, y mi madre aprendió muy bien la cocina del norte, aunque no era de allá. Cocinaba magnífico. Con mi esposa el asunto es un poco diferente: su familia es piurana, pero no han tenido como prioridad el paladar, sino la salud. Entonces siempre han comido muy nutritivo, pero muy simple. Pilar no sabe cocinar, y además se jacta de eso: me imagino que es un rezago de cuando militaba en Flora Tristán (&lt;em&gt;risas&lt;/em&gt;). Yo cocino de vez en cuando, para mi familia, pero no soy un gran cocinero ni mucho menos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Vas a cocinar algo el fin de semana?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Sí, el sábado voy a cocinar para mis hijos. Quiero hacerles cauche de camarones arequipeño, pero como la última vez que lo comí, en Majes. Cerca de Corire hay unas chozas al lado del río, donde te sacan los camarones y los preparan en el acto. El cauche lo hacen diferente, porque pasan los camarones por huevo y un poquito de aceite. Entonces ese arrebozado como que se hincha al entrar en contacto con el líquido, y le da una textura extraordinaria. Te digo que es una de las ocasiones en que mejor he comido en mi vida. Estuve grabando para “Tiempo de viaje” y nuestros anfitriones empezaron a darnos pisco a las 8.30 de la mañana. Eran unos piscos muy finos, o sea que te pasa eso de que estás conversando y sigues tomando y tú crees que no estás borracho... En verdad el Perú tiene lujos únicos: estar en una choza de esteras con piso de tierra donde la mujer va sacando diferentes platos de camarones, cada uno con un sabor distinto, y llegar a un punto en el que hay como una intoxicación de sensaciones, en que pierdes el sentido. Es brutal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El entorno influye mucho en el disfrute de la comida.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;¡Claro que sí! No hubiera sido lo mismo comer eso en un restaurante formal. Sentías una sensación de extrema libertad, bastante animal: la de encontrarte en medio del campo con el recurso a la mano, sin ninguna obligación excepto la de estar allí, comiendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Qué opinas de este boom de la cocina peruana?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Mmm. No sé cómo decir esto de una forma que sea políticamente correcta. A mí me alegra mucho lo que está sucediendo, por todo el asunto de la identidad, del desarrollo. Hay un gran esfuerzo por promocionar la comida peruana, pero en los hogares, que son el origen de todo, la comida tradicional está desapareciendo. No logro entender ese desfase. Quizás sea el destino natural de todo lo que se globaliza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hace poco conversé con Teresa Izquierdo, de “El rincón que no conoces”...&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Esa mujer es maravillosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Me dieron ganas de que fuera mi abuelita.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;A mí me dan ganas de que sea mi mamá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;...Y ella se quejaba de lo mismo. Me decía que hay infinidad de platos limeños que están desapareciendo.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Es que si no se hacen en la casa, ¿quién va a pedirlos en el restaurante? ¿Dónde consigues ahora un ranfañote? Quizás donde Teresa. Isabel Álvarez lo hacía, pero se cansó porque es trabajosísimo, y como la gente no lo conoce no lo pide. La comida limeña, en general, es muy laboriosa, y ahora hasta las empleadas del hogar han cambiado su forma de cocinar. Van a trabajar por horas, cocinan en el microondas. Lo cierto es que yo veo clarísimo ese desfase del que te hablaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Lo ves también en provincias?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Sí. Arequipa posee una gastronomía celebérrima, pero ya no tiene picanterías propias. Las que hay son para turistas. En Lima existe el culto a la cevichería, pero yo creo que el pollo a la brasa gana, de lejos. ¿Es que está barato, no? Además te da estatus, te hace sentir que estás en el mundo. La cevichería está todavía por encima del pollo en lugares como Tumbes o Piura, o al menos esa impresión me da. Allá hay mucha cevichería barata que no ha perdido su estatus.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Además el ceviche viene bien con la cerveza, ¿no?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;¿Tú sabes que la cerveza empezó a desplazar a la chicha con la reforma agraria? Yo no lo sabía. Sucede que en los setenta las cerveceras empezaron a ir a venderles cerveza a los campesinos. Y como de pronto ellos tenían billete, cambiaron de bebida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La cerveza tiene más estatus que la chicha.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Claro. Con la conquista, la chicha fue marginada e incluso prohibida en ciertas partes del país, porque era bebida de indios. Hasta ahora tiene ese carácter medio marginal. No es casual que a la cultura que domina ahora el Perú, la cultura marginal, se le llame cultura chicha. Es la misma palabra...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Qué restaurantes te gustan, Rafo?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Hay un lugar que es un paraíso, en la esquina de la plaza de armas de Cajamarca. Se llama Salas. Allí va el gerente de la minera y el empleado bancario con su esposa y sus hijitos, y te tratan igual seas quien seas. Está prohibido fumar, así que nadie fuma. Hay una sola puerta: por donde entra el público entran los chanchos y las papas, y esa coexistencia con el ingrediente es maravillosa. En los restaurantes fichos no existe eso. Hace poco he visto un tipo de establecimiento que me ha fascinado, en la isla de Florianópolis, en Brasil. Es una isla muy cosmopolita, con un mercado muy vivo. A cada puesto del mercado lo llaman box. Pues bien, en el box 21, dentro del mercado, al lado de un puesto de venta de pescado, el Gastón Acurio de Florianópolis puso su restaurante, que ya tiene veintidós años. Te traen ostras frescas sobre sal gruesa y champán francés si quieres, o si no tomas Coca Cola o tu cerveza. Van embajadores y también el vendedor del box vecino, porque es barato. El slogan es “el mostrador mas democrático del mundo”. Genial. Acá se podría hacer algo parecido, en el mercado de Surquillo por ejemplo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Gastón Acurio dice que la gracia de la comida peruana es su carácter barroco.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;...Y también que no vivimos demasiado estresados. Eso me parece bien interesante. La comida peruana tiene esta cosa hiperdramática, que de pronto te arranca sorpresas. No sabes qué grado de picor te va a tocar, por ejemplo. El mismo aderezo puede aplicarse a carnes diferentes: eso es bien raro y acá se hace con concha. Me encanta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Has visto el programa de Anthony Bourdain?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Sí, es mostro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Tú también buscas probar cosas raras cuando estás de viaje?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;La comida no es el tema principal de mi programa, pero sí pues, a veces comes cosas raras. El gusano de seda en Cochabamba, por ejemplo: la gente lo cosecha y lo lleva a la sartén, sin aceite porque es pura grasa. Lo que queda es una cascarilla rica, pero bueno, es un gusano. Quizás lo más traumático me haya sucedido en el Manu, en una comunidad machiguenga. Fuimos a acompañar a los nativos a cazar. Según la reglamentación del parque solo ellos pueden cazar. Íbamos caminando por el monte con los nativos y los perros, que de pronto enloquecieron porque vieron una carachupa, un armadillo. La carachupa tiene el síndrome del avestruz: esconde la cabeza entre las raíces del árbol y cree que no la ven. Cuando se esconde levanta la cola y juas, le meten un palo en el culo, la levantan y la decapitan. Todo eso está grabado. Cuando yo ya estaba terminando de comer esta carne —que es muy rica, con un sabor algo neutro, como el de un ave— un nativo me dice (&lt;em&gt;imita el acento&lt;/em&gt;) “oe, dicen que en esa carne incuba la lepra” (&lt;em&gt;risas&lt;/em&gt;). Anda, si salgo con lepra de aquí te mato...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Qué alucinante... Déjame citarte ahora, Rafo. En tu libro “Lima bizarra. Antiguía del centro de la capital” describes a la comida limeña como “trancaculo, estreñidora, querendona y tirapedo”.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;(&lt;em&gt;Se ríe&lt;/em&gt;). Sí, además hay esta anécdota extraordinaria que relata María Matarazzo, una aristócrata brasileña que vino en los cuarenta a esta ciudad, en plan naturista, y descubrió espantada que la gente no comía verduras o frutas. Ella cuenta que entonces eran muy populares las pildoritas Ross, para la constipación. “Rápidas y efectivas” era el eslogan (&lt;em&gt;risas&lt;/em&gt;). La comida limeña no es sana, pues. Yo a mi edad me como un par de palitos de anticucho y al día siguiente no puedo levantarme. Adoro los riñones, pero tal vez uno debería pensarlo dos veces antes de comer riñones. Fíjate en el mondongo, en el bofe. Claro que un vendedor de bofe te dirá: “¿Cuál es el problema, si las vacas no fuman?” (&lt;em&gt;risas&lt;/em&gt;).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Los peruanos no comemos muchas ensaladas.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;La ensalada limeña es la causa. Yo recuerdo que de chico me decían “no comas verduras, mucho frío” (&lt;em&gt;risas&lt;/em&gt;). Qué maravilla... Lo más light en mi casa, en el norte, era una ensalada llena de aceite con papa sancochada, palta y rodajas de cebolla. Eso era la dieta (&lt;em&gt;risas&lt;/em&gt;).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Eres dulcero, Rafo?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Sí. Me fascinan los dulces criollos. Un arroz con leche bien hecho me lleva a la gloria. Y contra lo que diga mi amiga Sandra Plevisani, a quien adoro, yo amo el king kong.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Le llovió un montón por lo que dijo sobre el king kong, ¿no?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Esa es una muestra más de la hipocresía limeña. ¿Por qué alguien no puede decir lo que piensa? El king kong es un trancaculo, claro, pero es delicioso... También me han encantado desde siempre los dulces de Moquegua. Sus piscos son únicos, entonces hay toda esta cultura del uso de macerados en los postres, que me gusta mucho. Hay un dulce que solo se hace allí, y se llama alfajor de penco. No sé cómo se hace pero es una exquisitez. Mira, sentarme en la plaza de armas de Moquegua un día de otoño a las cuatro de la tarde, con un café y una porción de alfajor de penco es uno de los grandes placeres que puedo darme. No solamente es la comida, sino los ficus, la luz, el olor de los árboles. Es una ciudad poco contaminada, de casas sin rejas. Otra cosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hay sabores, olores, asociados a la infancia. En tu libro “Viajes de perro” hablas de un olor que a veces encuentras y que te colma.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Sí, es ese olor de la leña del chachacomo en la sierra, o —lamentablemente— la leña de algarrobo en el norte. Eso me transporta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Viajar es ir tras una utopía.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Sí, y conozco mucha gente que piensa igual, que tiene esta noción de paraíso perdido ligada a olores, sabores, afectos, imágenes. Debes estar loco para pensar que puedes regresar a una vivencia que tuviste a los cuatro años de edad. Descartado eso te queda el impulso: de repente, en algún lugar diferente, en circunstancias diferentes, algún día, tu vida también puede ser diferente. Viajar es eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: rgb(204, 102, 0);"&gt;[esta entrevista fue publicada, con un pequeño recorte, en la revista elgourmet.com, edición de agosto del 2006.]&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;tags: &lt;a href="http://www.perublogs.com/tags/rafo-leon" rel="tag"&gt;Rafo León&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://www.perublogs.com/tags/comida-peruana" rel="tag"&gt;comida peruana&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5694828260902854842-1496716394101971064?l=larefrigeradora.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larefrigeradora.blogspot.com/feeds/1496716394101971064/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5694828260902854842&amp;postID=1496716394101971064&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5694828260902854842/posts/default/1496716394101971064'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5694828260902854842/posts/default/1496716394101971064'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larefrigeradora.blogspot.com/2006/08/el-olor-del-aj-las-diez-de-la-maana.html' title='el olor del ají a las diez de la mañana'/><author><name>césar bedón</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03353432533972003538</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='30' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_hPS-8pdh5RU/TU1g_BcFfBI/AAAAAAAAAGM/MdPa6C4yiAw/s220/yo1832952_n.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5694828260902854842.post-6383002861059306979</id><published>2006-08-01T11:59:00.000-05:00</published><updated>2007-04-20T21:18:40.503-05:00</updated><title type='text'>macchu ketchup</title><content type='html'>&lt;img src="http://bp3.blogger.com/_eGV0s4nYLsM/Rh-aWw63VwI/AAAAAAAAAbo/Sy8tEJc1fpM/s200/machupichu.jpg" align="left" /&gt; &lt;p align="right"&gt;&lt;?xml:namespace prefix = font-size /&gt;&lt;font-size:12px&gt;&lt;/font-size:12px&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="right"&gt;&lt;font-size:12px&gt;&lt;br /&gt;ahora que está de moda, comparto con ustedes esta visión francamente asombrosa de macchu picchu, elaborada toda en ketchup. la artista es la blogger kateryn hidalgo, que tiene &lt;a href="http://cocinapiurana.blogspot.com/2007/04/machupichu-al-ketchup.html#comments"&gt;un blog gastronómico buenísimo&lt;/a&gt;. me pregunto si ya le dio curso a su creación o si la ha colgado en la pared de su sala.&lt;/p&gt;&lt;/font-size:12px&gt;&lt;br /&gt;&lt;font-size:12px&gt;&lt;/font-size:12px&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5694828260902854842-6383002861059306979?l=larefrigeradora.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larefrigeradora.blogspot.com/feeds/6383002861059306979/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5694828260902854842&amp;postID=6383002861059306979&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5694828260902854842/posts/default/6383002861059306979'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5694828260902854842/posts/default/6383002861059306979'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larefrigeradora.blogspot.com/2007/04/macchu-picchu-ketchup.html' title='macchu ketchup'/><author><name>césar bedón</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03353432533972003538</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='30' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_hPS-8pdh5RU/TU1g_BcFfBI/AAAAAAAAAGM/MdPa6C4yiAw/s220/yo1832952_n.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_eGV0s4nYLsM/Rh-aWw63VwI/AAAAAAAAAbo/Sy8tEJc1fpM/s72-c/machupichu.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5694828260902854842.post-4968501670523388828</id><published>2006-08-01T10:53:00.000-05:00</published><updated>2007-06-05T15:30:07.706-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='astrid gutsche'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='gastón acurio'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='t&apos;anta'/><title type='text'>t'anta</title><content type='html'>&lt;img src="http://i28.photobucket.com/albums/c223/maldeojo/astrid.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#666666;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#999999;"&gt;&lt;em&gt;foto original: &lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.elcomercioperu.com.pe/EdicionImpresa/Html/2007-04-12/ImEcLuces0706101.html"&gt;&lt;span style="color:#666666;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#999999;"&gt;&lt;em&gt;web de el comercio&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;“No, no, no” dice Astrid, abriendo inmensos sus ojos azules: “T’anta no pudo haber abierto en el 2003. Eso es imposible, porque yo me casé ese año.”&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Se queda en silencio, un segundo. Entonces suelta una risa. “¿O no? A ver, nuestro primer restaurante fue Astrid &amp; Gastón, que abrió en el 2004. Creo. Espérate, ahorita salimos de dudas, ¿en qué año estamos?”&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Así sucede con los creadores, pienso. Para ellos conversar sobre fechas debe ser un acto completamente absurdo. Astrid Gutsche habla rápido, como todas las personas que tienen una multitud de ideas conviviendo en su cabeza, y no le gusta que la llamen chef, cocinera o pastelera. A riesgo de usar una frase manoseada, anotaré un hecho evidente: hay cierta energía en ella. En medio de su entusiasmo me cuenta que ha creado un &lt;em&gt;ganash&lt;/em&gt; de coca y otro de hierbaluisa para una nueva línea de chocolates peruanos, además de un postre llamado “tacu tacu de frejol colado”, y yo he tratado de regresarla a este lado de la realidad con la pregunta más pava que pude haberle hecho: cuándo fue que T’anta abrió sus puertas. Entonces ella hace una llamada telefónica.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;T’anta se inauguró en el 2003. En enero. Se lo confirma por el celular Jimena, la gerenta del local de Chacarilla. Pero ella se muestra sorprendida: “¿&lt;em&gt;Recién&lt;/em&gt; tenemos tres años?” pregunta. Finalmente se resigna, y suelta un suspiro que le pone la tilde al ‘recién’... Ha trabajado duro, pero los resultados han sido vertiginosos: este es uno de los puntos gastronómicos más concurridos de Lima. Ya hay tiendas en San Isidro, Miraflores y el Centro histórico. Quizás semejante crecimiento tenga que ver con la fama del restaurante Astrid &amp;amp; Gastón —actualmente considerado entre los 100 mejores del mundo— que ella fundara junto con su esposo, el entrañable Gastón Acurio. Y eso fue en 1994, por cierto.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;“Queríamos darle a este lugar el sabor de Astrid &amp;amp; Gastón, pero a un precio más asequible” me dice ella. “Gastón quería su bar de tapas, y yo quería mi pastelería”. Algo de ambas cosas hay, pero no es lo único: en el T’anta de Chacarilla un &lt;em&gt;dispenser &lt;/em&gt;de Inca Kola le hace guiños a un escaparate de vinos, y las vitrinas exhiben las multicolores creaciones de la casa, que pueden comerse aquí o bien “sacarse a pasear”. En este lugar se compran especias gourmet y aceites extra virgen, se puede almorzar estofado de cola de buey con una botella de Marqués de Cáceres, probar un ‘montadito’ de queso de cabra con pesto y berenjena o agonizar de indecisión ante la variedad de postres. Quien quiera, puede comerse un sánguche de cuatro quesos y acompañarlo con un capuchino. Quien quiera puede comprar una porción de atún con salsa de tuco y sésamo, para llevársela a casa. Hay incluso quien compra un pan y se va, feliz de la vida. Si se come y es rico, puede que lo vendan aquí.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;img src="http://i28.photobucket.com/albums/c223/maldeojo/tanta.jpg" align="left" /&gt;Le pregunto a Astrid por su plato favorito, pero se niega a escoger uno: la carta es en verdad inmensa, y cambia dos veces al año. Su trabajo, me dice, es tener ideas. Y verificar el nivel de calidad. Por eso hace dos horas y media de gimnasio al día, porque cada jornada suya consiste en probar un postre tras otro. “Allí es cuando me inspiro” dice. Tiene un taller en Barranco, que comparte con Gastón, donde se encierra a experimentar con recetas inéditas. Me asegura que el bloqueo es espantoso, que hay semanas en las que ni siquiera asoma su cabeza por el taller, porque no se le ocurre ningún postre nuevo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Abrimos la carta al azar: rocoto relleno. 19 soles. “Te quieres morir” se entusiasma Astrid. “Lo servimos en una ollita de barro sobre un pastel de papa medio chorreado, con pedacitos de lomo y camaroncitos.” Asegura que este plato se quedará un par de años en la carta, al menos. Y que pica solamente una vez. Abrimos otra página: los huevos de Gastón. Así se llama el plato. Precio ídem. “Yo no sé por qué salen tanto” bromea Astrid, y empezamos a creer que, a pesar de todo, vivir cocinando puede ser una manera de vivir contento. Otro plato: ensalada Lurín. Mismo precio. Lechugas orgánicas, espinaca, champiñones, tomates cereza, tocino, huevos de codorniz, dados de pollo, manzana, palta, palmito, vinagreta al roquefort. Y cualquier postre —un delicado plátano manjar, por ejemplo— está a seis soles.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;T’anta significa ‘pan’ en quechua. La idea, desde el principio, fue darle un toque personal a los sabores peruanos. Llevarlos afuera. En menos de un año la marca estará en Colombia, y de algún modo ese es un pensamiento reconfortante. “Ustedes, los peruanos” dice Astrid, y entonces recuerdo algo paradójico: ella nació en Hamburgo. “Ustedes están viviendo sobre un cerro de oro. Afuera se chupan los dedos con lo que hay aquí...” &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Astrid Gutsche sonríe, emocionada, y me da las gracias. Luego regresa a la cocina. Probablemente esté pensando en un postre nuevo. Me pregunto si ya recordó en qué año estamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#cc6600;"&gt;&lt;em&gt;Av. Prolongación Primavera 692, Santiago de Surco.&lt;br /&gt;Teléfono: 372-3528&lt;br /&gt;Horario: lun. a vie. 10am – 12am, &lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#c0c0c0;"&gt;&lt;em&gt;[este artículo fue publicado en agosto de 2006, en la revista elgourmet.com... la segunda foto fue tomada por kiko castro mendívil.]&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;tags: &lt;a href="http://www.perublogs.com/tags/astrid-gutsche" rel="tag"&gt;Astrid Gutsche&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://www.perublogs.com/tags/t" rel="tag"&gt;T'anta&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5694828260902854842-4968501670523388828?l=larefrigeradora.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larefrigeradora.blogspot.com/feeds/4968501670523388828/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5694828260902854842&amp;postID=4968501670523388828&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5694828260902854842/posts/default/4968501670523388828'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5694828260902854842/posts/default/4968501670523388828'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larefrigeradora.blogspot.com/2006/08/tanta.html' title='t&apos;anta'/><author><name>césar bedón</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03353432533972003538</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='30' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_hPS-8pdh5RU/TU1g_BcFfBI/AAAAAAAAAGM/MdPa6C4yiAw/s220/yo1832952_n.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5694828260902854842.post-2450731202110020305</id><published>2006-07-01T18:35:00.000-05:00</published><updated>2007-06-05T15:29:53.102-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='teresa izquierdo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='el rincón que no conoces'/><title type='text'>el rincón que no conoces</title><content type='html'>&lt;img src="http://img.photobucket.com/albums/v206/cesarbed/cocina/rincon3.jpg" align="left" /&gt; &lt;div align="justify"&gt;¿Qué clase de sueños tendrá una mujer que ha dedicado su vida a cocinar para los demás? Cincuenta años picando cebolla, en un rinconcito. Cincuenta años prendiendo fósforos. Cincuenta años tapando y destapando ollas, respirando aire de cocina. Sus sueños deben ser distintos a los sueños de nosotros... Porque yo no le he hecho ninguna pregunta aún, pero de pronto doña Teresa Izquierdo está rememorando aquella ocasión angustiosa, hace muchísimos años, en que casi se le cae una olla de carapulcra. “Yo me acuerdo mucho cuando mi mamita estaba viva, y cocinábamos en unas ollas gigantescas” me dice con sus negros ojos de cocinera. “Una vez se le rompió la pata al Primus y se ladeó la olla de carapulcra. Con las justas la agarramos. La olla era demasiado pesada...” &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;En aquella época se cocinaban banquetes enteros a kerosene, recuerda. Hoy poca gente le cree cuando declara que en “El rincón que no conoces” se sigue cocinando así. En una cocina a kerosene, cuya fábrica quebró hace años. Ella sonríe. Este es su restaurante: once mesas en el primer piso, doce en el segundo. Fotografías de clientes famosos en las paredes. Celia Cruz sonríe, el Zambo Cavero sonríe. El Ministerio de educación la ha nombrado “institución de la gastronomía peruana” pero ella explica que nunca pensó que algo así podría sucederle. Junto a su hija Elena Santos ha dirigido el restaurante familiar por veintiocho años, y comensales célebres no han escaseado. (Elena, con deliciosa naturalidad sureña, me confiesa que muchas veces se enteraban de la fama de sus clientes por el periódico.) &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;La única publicidad que han hecho ha sido la comida. Y es que el frejol —porque de eso estamos hablando al hablar de “El rincón que no conoces”— es reverenciado aquí como una de las máximas creaciones de Dios, tal vez por encima del hombre. “El extraordinario tacu tacu de doña Teresa” dicen quienes han pasado por acá, entornando los ojos... Yo le pregunto por qué tanta gente viene especialmente a probarlo, y ella se ríe: “Porque lo servimos con una sabanita del tamaño del tacu tacu.” Es la modestia de quien no necesita probarle nada a nadie. Su hija interviene: “La gente gusta del sabor de casa, y eso es lo que nosotros servimos aquí. Siempre se cocina para el día.” &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;img src="http://img.photobucket.com/albums/v206/cesarbed/cocina/rincon1.jpg" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Es verdad. Hacia las tres de la tarde, si se llega con filo, lo mejor es preguntar hidalgamente qué es lo que queda. “Algunos clientes no entienden eso” suspira Elena: “Pero es que no queremos sacar cosas del refrigerador y calentarlas.” Doña Teresa se empavona, un segundo apenas, y entonces agrega con pillería: “Aquí es... ¿cómo dicen ustedes, los jóvenes? Aquí es &lt;em&gt;la neta&lt;/em&gt;”. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Todos los días hay frejol, desde luego, preparado de alguna suculenta manera. Se privilegia al frejol canario por su cremosidad (pronuncie usted esa palabra, ávido lector: “cremosidad”, y entonces entenderá por qué no hay vuelta que darle al asunto.) Aparte de eso el menú varía según el día, y he aquí un resumen noticioso de los eventos culinarios de la semana en este &lt;em&gt;point&lt;/em&gt; de Lince: lunes, no pasa nada, porque el restaurante no abre. Ja. Martes, garbanzos con acelgas y estofado de punta de pecho —además de extremadamente sabroso, es el plato favorito de cierto congresista— y también un fantástico arroz con pato. Miércoles, día concurrido, hace su aparición el buffet criollo, que siempre incluye algún plato de esos de antaño: la entrañable quinua atamalada, por ejemplo... S/. 32,50 por persona, incluyendo el pisco sour y el postre (picarones, arroz con leche, mazamorra morada, suspiro de limeña: si usted es fan de la gelatina mejor búsquela en otro buffet.) Jueves, seco de cordero, frijoles negros batidos —pequeña insurgencia contra la dictadura canaria—, tallarines verdes con su apanado y carapulcra de chancho. El viernes hay seco de cabrito, un huaralino pato al ají y el afamado cuarteto de platos criollos. Todos son realmente notables. El sábado es día de tacu tacu y el domingo de piqueo criollo, que en cristiano significa el compendio de la semana. Con más frejoles. En veintiocho años la oferta de platos de “El rincón que no conoces” casi no ha cambiado. Y es que nadie quiere que cambie. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ni siquiera quienes a veces se han quejado por algún descuido en el servicio. “También somos famosos por eso” se ríe Elena, pues sabe que el &lt;em&gt;espíritu casero&lt;/em&gt; consiste además en cierta informalidad en el trato con los clientes. “Hay cosas que solamente pasan aquí. El vigilante es tuerto, nuestro cocinero nunca estudió para chef pero ya tiene veinte años aquí... Y ¿ves a ese mozo? En verdad es un albañil”. Doña Teresa Izquierdo agrega: “Nosotros somos una familia, todos aprendemos juntos”. Y luego, moviendo la cabeza: “Pero no me cuadra que quieran cocinar a gas. Ya vi que apenas me descuide van a empezar a cocinar a gas...” &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cuando inauguró el restaurante, ella buscaba un rinconcito donde poner aunque sea dos hornillas de carbón. Extraño mi carbón, decía. Qué clase de sueños tendrán las cocineras. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#cc6600;"&gt;&lt;strong&gt;Benardo Alcedo 363, Lince (altura cda. 20 de Petit Thouars)&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#cc6600;"&gt;&lt;strong&gt;Teléfono: 471 2171 (reservas y eventos)&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#cc6600;"&gt;&lt;strong&gt;Horario: martes a domingo, solo almuerzos&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#cc6600;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#c0c0c0;"&gt;&lt;em&gt;[Este texto fue publicado originalmente en la revista Elgourmet.com, edición de julio del 2006. Las fotos han sido tomadas de las webs de Terra y de Perú.com, sin permiso pero en buena onda.]&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5694828260902854842-2450731202110020305?l=larefrigeradora.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larefrigeradora.blogspot.com/feeds/2450731202110020305/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5694828260902854842&amp;postID=2450731202110020305&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5694828260902854842/posts/default/2450731202110020305'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5694828260902854842/posts/default/2450731202110020305'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larefrigeradora.blogspot.com/2006/07/el-rincn-que-no-conoces.html' title='el rincón que no conoces'/><author><name>césar bedón</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03353432533972003538</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='30' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_hPS-8pdh5RU/TU1g_BcFfBI/AAAAAAAAAGM/MdPa6C4yiAw/s220/yo1832952_n.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5694828260902854842.post-1132036817418120421</id><published>2006-06-30T09:39:00.000-05:00</published><updated>2007-04-12T21:56:28.109-05:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;img src="http://i28.photobucket.com/albums/c223/maldeojo/teresaizquierdo.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#666666;"&gt;&lt;em&gt;teresa izquierdo y su hija elena, con el chef eduardo castañón de la rosa náutica. foto tomada de &lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.fundamento.com.br/site/fotos.asp?id=210"&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#666666;"&gt;&lt;em&gt;la web brasileña 'fundamento'.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5694828260902854842-1132036817418120421?l=larefrigeradora.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larefrigeradora.blogspot.com/feeds/1132036817418120421/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5694828260902854842&amp;postID=1132036817418120421&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5694828260902854842/posts/default/1132036817418120421'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5694828260902854842/posts/default/1132036817418120421'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larefrigeradora.blogspot.com/2006/07/teresa-izquierdo-y-su-hija-elena-con-el.html' title=''/><author><name>césar bedón</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03353432533972003538</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='30' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_hPS-8pdh5RU/TU1g_BcFfBI/AAAAAAAAAGM/MdPa6C4yiAw/s220/yo1832952_n.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5694828260902854842.post-8499694684340121158</id><published>2006-06-29T21:56:00.000-05:00</published><updated>2007-04-12T21:58:17.843-05:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/vwAMDhAhm5o" width="425" height="350" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#999999;"&gt;teresa izquierdo, en un reportaje del programa "cuarto poder". diciembre del 2006.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5694828260902854842-8499694684340121158?l=larefrigeradora.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larefrigeradora.blogspot.com/feeds/8499694684340121158/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5694828260902854842&amp;postID=8499694684340121158&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5694828260902854842/posts/default/8499694684340121158'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5694828260902854842/posts/default/8499694684340121158'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larefrigeradora.blogspot.com/2006/06/teresa-izquierdo-en-un-reportaje-del.html' title=''/><author><name>césar bedón</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03353432533972003538</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='30' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_hPS-8pdh5RU/TU1g_BcFfBI/AAAAAAAAAGM/MdPa6C4yiAw/s220/yo1832952_n.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5694828260902854842.post-8960882197697030927</id><published>2006-06-01T18:42:00.000-05:00</published><updated>2007-06-05T15:29:27.942-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='don cucho'/><title type='text'>la casa de don cucho</title><content type='html'>&lt;img src="http://i28.photobucket.com/albums/c223/maldeojo/doncucho.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#c0c0c0;"&gt;fotos originales: &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;a href="http://www.doncuchosazonperuana.com/la_casa_d_edoncucho.htm"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#c0c0c0;"&gt;web de don cucho&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Seguimos un cartel, y después otro cartel. El atrevido sol de Pachacamac besa los ficus a un lado de la pista, nuestro carro dobla en la esquina y entonces aparece, impecable: la hacienda Casa Blanca, hogar en estos días de Luis La Rosa. Don Cucho, para los amigos. Vivaz, gordo como la felicidad misma, el chef nos recibe entre los batanes de piedra que decoran su nuevo restaurante —ya alguien nos había dicho que lo habían visto coleccionando batanes, enloquecido— y con el maravilloso olor de lo recién inaugurado en cada esquina. “¡Todo grande, todo grande!” exclama. “No queremos que la gente piense que estamos jugando a la comidita”. Y es que en esta nueva aventura Don Cucho está apostando a impresionar: insumos de primera, buena sazón y, sobre todo, porciones bien despachadas. “Hay que hacer que valga la pena venir hasta acá” nos explica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y a primera vista parece que sí vale la pena. Su restaurante aprovecha con inteligencia los espacios de esta hacienda de 5000 m2, cuya historia se remonta al siglo XIX, y ofrece al comensal el espectáculo plácido de sus inmensos jardines. A diferencia de otros restaurantes campestres aquí no hay música sonando a todo volumen, ni mesas apiñadas sobre el pasto. Es una descarada invitación al relax. Los interiores de la casona están pintados de color lúcuma (“color Pachacamac” nos corrige Don Cucho) y la madera, el más amable de los materiales, nos hace guiños desde todos lados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué fue de la cocina novoandina? —le preguntamos, mientras un petirrojo hace piruetas en el jardín.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Estamos dejándole la innovación a los jóvenes por ahora —ríe Don Cucho —. Las familias que vienen aquí lo hacen para probar nuestra rica comida criolla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace un gesto entusiasta para subrayar la palabra &lt;em&gt;rica&lt;/em&gt;... Y es que un restaurante como el suyo invita a aflojarse discretamente el cinturón mientras los niños van dando saltos por ahí y entonces pedir, como quien empieza, un sonoro sánguche. “La comida debe traer un recuerdo” dice. “Queremos darle a la gente lo que su memoria gustativa atesora, pero con un toque especial.” Los individuales llevan impreso el menú, así que no es necesaria aquella formalidad de pedir la carta. A ver. La casa recomienda el sánguche caliente de jamón con queso. Horno de barro con su golpe de leña, pan casero, ocho soles. Para acompañar: un Pisco sour, diez soles. “Doble y heladito” reza la descripción, pues Don Cucho lo sirve con una sutil cascada de hielo: estamos después de todo ante un cóctel para saborear lentamente. Puede optarse también por un Cóctel de fresa, por el clásico Coca sour o incluso por una sorpresa en clave retro: el Chilcano de guinda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tenemos cebiche, claro. De lenguado. “Cinco ingredientes” sentencia Don Cucho, “no más”. Habla con la autoridad del conocedor: nuestro &lt;em&gt;cebichólogo&lt;/em&gt; ha sido llenado de elogios por los comensales más exigentes a lo largo de su carrera y su mixtura de pescado, limón, cebolla, ají y sal es escalofriante en su sencillez y simplemente asombrosa en su resultado. Aquí la tenemos, en vivo y en directo. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;img src="http://i28.photobucket.com/albums/c223/maldeojo/doncucho2.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;Aquello del horno de barro es importante. Don Cucho emplea técnicas particulares de cocción, muele especias con sus batanes —no están de adorno solamente— y devuelve el protagonismo a la olla de barro (asegura tener una olla de trescientos años de antigüedad.) Y entonces regresa al asunto de la cantidad. “Mira este lomo saltado” dice. “Es como para dos.” Flambeado con su chorro de pisco, y humeante aún, el comensal podría comprender ante este plato el significado exacto de la palabra &lt;em&gt;deseo&lt;/em&gt;. Veintiocho soles. Todos los platos de fondo —el Arroz con pato, el Tacu tacu a lo pobre, un Seco de res con frijoles colorados y escabechados destinado a hacer bailar en puntas de pie al mismo King Kong— están dentro de ese rango de precios, y son servidos también como para dos comensales. La idea según Don Cucho es poner en práctica aquella peruanísima tradición de picar del vecino. Platos grandes, cucharas grandes, cero formalismos. Al parecer su plato engreído es la llamada Tallarinada dominguera. “A pesar del nombre, la servimos todos los días” asegura. “Sucede que en mi casa solíamos comer tallarines con salsa roja los domingos.” Sale con su asado de pejerrey, desde luego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llega la hora de los postres y de pronto suena a verdad aquello que Don Cucho nos acaba de decir: “queremos que este sea un lugar feliz”. El Arroz con leche es de una textura inédita, parecida al manjarblanco, el Suspiro de pachacamina es como el Suspiro de limeña pero con un malicioso toque de lúcuma. Es una de esas sorpresas que emocionan. Entonces nos damos cuenta: las paredes son de color lúcuma, el sol en el cielo es una enorme lúcuma ardiente. Uno podría quedarse a vivir aquí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#cc6600;"&gt;Hacienda Casa Blanca, Calle 8 lote 14-A, Pachacamac&lt;br /&gt;Teléfono (reservas): 231-1415 / 992-06219&lt;br /&gt;Horario: lunes a domingo, almuerzos y eventos.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#cc6600;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#999999;"&gt;[Este texto fue publicado originalmente en la revista Elgourmet.com, edición de junio del 2006.]&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5694828260902854842-8960882197697030927?l=larefrigeradora.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://larefrigeradora.blogspot.com/feeds/8960882197697030927/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5694828260902854842&amp;postID=8960882197697030927&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5694828260902854842/posts/default/8960882197697030927'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5694828260902854842/posts/default/8960882197697030927'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://larefrigeradora.blogspot.com/2007/06/la-casa-de-don-cucho.html' title='la casa de don cucho'/><author><name>césar bedón</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03353432533972003538</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='30' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_hPS-8pdh5RU/TU1g_BcFfBI/AAAAAAAAAGM/MdPa6C4yiAw/s220/yo1832952_n.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
